El independentismo consuma su desafío y veta a Iceta en el Parlamento catalán

Los secesionistas cargan contra el líder del PSC mientras que Cs y el PP, que se abstuvieron, reprochan a Sánchez haber roto la unidad constitucionalista

El líder del PSC, Miquel Iceta
El líder del PSC, Miquel Iceta

Madrid

El independentismo ha consumado su desafío al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vetando en el Parlamento catalán la propuesta del PSC de designar senador al primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, impidiendo así que se convierta en presidente de la Cámara Alta, como había propuesto el secretario general del PSOE.

Los secesionistas frenaron primero con su mayoría en la Mesa el último intento del PSC de salvar la situación exigiendo una votación con papeletas, lo que habría impedido el voto en contra. Y luego, tumbaron también con su voto en contra la candidatura de Iceta, impidiendo así por primera vez en democracia que un partido designe libremente en una cámara autonómica a quien debe representarle en el Senado

En el debate del único punto en el orden del día, los independentistas de ERC, Junts per Catalunya y la CUP repitieron los argumentos esgrimidos para justificar su negativa a aceptar a Iceta. Recordaron su apoyo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y reprocharon al Gobierno que trate de imponerles unilateralmente y sin consultarles el apoyo al líder del PSC, mientras que el PP y Ciudadanos, que se abstuvieron en la votación, acusaron al PSc y al Gobierno de Sánchez se haber «roto la unidad del constitucionalismo». En la votación final, Iceta, solo recabó 25 votos a favor, procedentes del PSC y de Catalunya en Comú, frente a los 64 en contra de JxCat, ERC y la CUP y 39 abstenciones (Ciudadanos y PP).

El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, justificó el «no nítido» de su partido frente a lo que calificó como «un juego de sillas y una corrupción en las formas». «No nos hablen de cortesía cuando hay diputados en la prisión, compañeros suyos de escaño», dijo, dirigiéndose a la bancada socialista. Desde Junts per Catalunya, su portavoz, Albert Batet, tachó de «cínico y falso» el diálogo que plantea Iceta y preguntó dónde estaba ese diálogo «cuando pegaban» o «cuando el Rey hizo un discurso infame».«Quizá dialogaban con el Rey, Rajoy o los poderes del Ibex, pero nunca han querido dialogar con los independentistas», añadió.

Carlos Carrizosa, que ya sustituye a Inés Arrimadas como portavoz de Ciudadanos, defendió la abstención de su grupo y culpó a Iceta de su propio fracaso porque «sus socios independentistas lo han abandonado». Carrizosa acusó al líder del PSC de mirar «a otro lado cuando se vulneran los derechos de muchos catalanes» y le reprochó su apoyo a los indultos de los líderes del procés. Sin embargo, cargó también contra los independentistas y aseguró que «la ley y el reglamento del Parlament establecen la sustitución», por lo que «no se puede votar no, salvo que haya motivos objetivos de inelegibilidad». Por ello, a su juicio, «como en el pleno del 6 y 7 de septiembre del 2017» la mayoría independentista «ha vuelto a dejar sin derechos a la minoría».

Alejandro Fernández, del PP, acusó también a Iceta de plantear una «estrategia de distensión con el separatismo» y le reprochó que tachara de ser de «extrema derecha» a quienes, como el PP, defienden el constitucionalismo. El diputado popular admitió que en las elecciones generales los catalanes «apoyaron masivamente esa estrategia de diálogo» porque «les creyeron» y, sin embargo «castigaron a los que decíamos que estábamos ante un diálogo trampa, porque no se puede dialogar con quien no quiere». «Han bastado dos semanas para que el independentismo demuestre en qué consiste el diálogo», concluyó Fernández.

Incluso Jessica Albiach, portavoz de Catalunya en Comú, que votó a favor de Iceta, cuestionó «las formas» con las que el PSC ha querido "imponer" a al líder de los socialistas catalanes como presidente del Senado.

Consumado el veto hacia él, Iceta aceptó resignado lo ocurrido. «Por muy doloroso que sea el resultado de la votación, no perderé ni una brizna de voluntad de dialogo para buscar la solución a través del acuerdo», afirmó en su turno de intervención tras la votación. El PSOE presentará un recurso ante el Tribunal Constitucional al considerar que se han vulnerado sus derechos de participación política, ya que la votación establecida en la ley es, a su juicio, simplemente una ratificación del Parlamento autonómico a la elección del representante en el Senado que haga cada grupo.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afirmó que «es evidente que votan en contra [de Iceta] porque el PSOE representa en Cataluña lo que no quieren ellos para Cataluña», que es la posibilidad de «amar a España y a Cataluña» a la vez; de «ser español y catalán» y «de defender la Constitución y el Estatut». 

Los socialistas no desvelan el plan B, pero Narbona sigue siendo la máxima candidata 

Iceta anunció que el PSC no propondrá a ningún candidato alternativo a ocupar la vacante en el escaño del Senado que ocupaba el ex presidente catalán José Montilla hasta conocer la respuesta del Tribunal Constitucional al recurso presentado contra el veto a su elección como miembro de la Cámara Alta y fije las «medidas cautelares» que considere oportunas. El tiempo juega en su contra, porque el pleno de constitución del Senado está fijado para el próximo martes.

Aunque nadie entre los socialistas habla de un plan B, la máxima candidata a presidir la Cámara Alta si el Constitucional no impide el veto a Iceta sigue siendo la presienta del PSOE, Cristina Narbona. Lo que parece descartado es que los socialistas intenten la jugada de presentar a Iceta como candidato al Senado por designación de otro parlamento autonómico, que solo podrían ser los de Galicia, País Vasco y Andalucía, los únicos que no están disueltos. 

 

Sánchez acusa al independentismo de «vetar la concordia» al rechazar a Iceta

Gonzalo Bareño

El presidente del Gobierno en funciones afronta su primer gran desafío tras el 28A con el veto independentista a Iceta

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afronta su primera crisis política desde su victoria en las elecciones generales del 26 de mayo. Su decisión de imponer unilateralmente al líder del PSC, Miquel Iceta, como presidente del Senado sin consultarlo con ningún partido se saldará previsiblemente con un fiasco inesperado tras la decisión de los independentistas catalanes de vetar su designación como senador autonómico, paso previo imprescindible para su entrada en la Cámara Alta. Algo que supone romper con una norma no escrita por la que los parlamentos regionales se limitan a dar el visto bueno al candidato que cada partido escoja para representarle en el Senado. El presidente del Gobierno en funciones ha afirmado este miércoles en San Sebastián que los independentistas catalanes están «vetando la convivencia y la concordia en Cataluña» al rechazar la designación del socialista Miquel Iceta como senador autonómico durante un acto electoral en San Sebastián, lo que demuestra que «tienen miedo a decir que la independencia no es la solución». Sánchez ha añadido que la solución al problema catalán está en la Constitución, en las vías estatutarias, y ha advertido de que «por mucho cordón sanitario, por mucho veto» que intenten poner los partidos independentistas durante esta legislatura no van a poder con «las ansias» de los pueblos catalán y vasco en pro de la concordia y la convivencia de todos los españoles.

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