Una primera vuelta para Costa y Rio

Los dos grandes partidos buscan afianzar a sus votantes a cinco meses de las generales

António Costa, primer ministro de Portugal
António Costa, primer ministro de Portugal

Lisboa / corresponsal

En Portugal, las elecciones europeas suponen una prueba de fuego para el primer ministro, el socialista António Costa, y para el líder del centroderecha luso, Rui Rio, a cinco meses de las legislativas. Costa llegó al poder en el 2015 -tras perder las elecciones, que ganó el ex primer ministro conservador, Passos Coelho-, gracias al apoyo parlamentario del Bloco de Esquerda y del Partido Comunista, que ha perdurado toda la legislatura, conformando la denominada geringonça.

El jefe del Gobierno está poniendo toda la carne en el asador en la campaña porque sabe que ganar con holgura el domingo puede afianzar su liderazgo y allanar el camino para la mayoría absoluta en las generales del 6 de octubre.

Para Rui Rio son sus primeras elecciones como presidente del PSD, desde que accedió al cargo en el 2018. La gran división interna en el seno de su partido y los pobres resultados que le auguran los sondeos, bastante lejos de los socialistas, pueden hacer peligrar su liderazgo al frente del centroderecha luso. La altísima abstención que se espera -que podría superar el 65 %- se convertiría en la gran protagonista en la sombra de los resultados del 26 de mayo en Portugal.

 LA SITUACIÓN INTERNA

Éxitos económicos. Portugal elegirá el domingo 21 diputados para el Parlamento Europeo. A punto de finalizar la legislatura, con los mejores resultados macroeconómicos de la última década y el menor índice de desempleo, todo parece sonreír a los socialistas de António Costa, a pesar de la crisis política de hace unas semanas (por la subida salarial de los profesores, que estuvo a punto de poner fin a su Gobierno) y las diferentes protestas sociales.

LOS SONDEOS

Los socialistas, favoritos. «Todas las encuestas dan una victoria clara en las europeas, entre el 33 % y el 36 %, a la lista socialista, encabezada por el exministro Pedro Marques, que sacaría de 10 a 13 puntos de ventaja sobre la del PSD, del eurodiputado Paulo Rangel, que obtendría entre el 23 y el 28 % de los votos. El examen es decisivo para sus respectivos líderes, Costa y Rio», declara a La Voz la politóloga e investigadora del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa Marina Costa Lobo. «La lista de Costa tiene que obtener mejor resultado que la de Seguro en las europeas del 2014, ya que fue Costa quien le arrebató el liderazgo del partido, acusando a Seguro de conseguir una victoria poco contundente», recuerda Costa Lobo. «En el caso de Rio, todo apunta a una debacle, con los peores resultados de la historia del PSD y su liderazgo puede ponerse en duda», señala la politóloga. Por eso, tanto Costa como Rio han estado omnipresentes a lo largo de la campaña.

LAS ALTERNATIVAS

Cae la extrema izquierda. El Bloco de Esquerda, que tiene como cabeza de lista a la eurodiputada Marisa Matias, quedaría en tercera posición, con el 9 % de los votos, según los sondeos, pudiendo obtener dos eurodiputados. Le siguen de cerca, con el 8 %, el Partido Comunista Portugués y el conservador CDS-PP, que podrían sacar cada uno dos escaños. Los otros dos en juego podrían dividirse entre el nuevo partido de centro, Aliança, y el del partido animalista PAN, no obteniendo ninguna representación la ultraderecha lusa.

LA CAMPAÑA

Poca Europa y muchos problemas domésticos. Los temas domésticos están siendo en Portugal los protagonistas de la campaña de las europeas. El pago de la antigüedad de los años de servicio a los profesores, que motivó la reciente crisis política y las protestas laborales de otros colectivos, como médicos, enfermeros y otros trabajadores de la función pública, han protagonizado los discursos electorales y los puntos de discusión en las radios y televisiones lusas. Aunque también el mal reparto de los fondos europeos y los temas ambientales han llegado al debate electoral de la mano del Bloco de Esquerda y del PSD.

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