El horario de máxima audiencia se retrasó más de una hora en el último cuarto de siglo

Los abonados a Netflix y HBO ven una hora diaria menos de televisión convencional

Programas previos al «prime time» como «El hormiguero» suelen congregar el mayor número de espectadores.
Programas previos al «prime time» como «El hormiguero» suelen congregar el mayor número de espectadores.

redacción / la voz

En el año 1994 la hora en la que comenzaban en España los programas del horario estelar rondaba, por término medio, las 21.45. Casi un cuarto de siglo después, en el 2018, la programación principal de los canales tenía inicio en torno a las 22.49 horas, más de sesenta minutos más tarde. En los noventa, en cuanto acababa el informativo de las nueve arrancaba directamente el programa principal de cada día, pero llegaron los espacios previos y el horario en los distintos canales nacionales se fue retrasando de forma progresiva y anómala. Esto está modificando los hábitos de los televidentes españoles, y aleja al público cada vez más del consumo lineal, según las conclusiones recogidas por la consultora audiovisual Geca en su primer informe trimestral sobre televisión.

«Mientras que el consumo tradicional acusa un significativo descenso, para las nuevas pantallas de contenidos bajo demanda, que ofrecen al espectador la posibilidad de organizar libremente su tiempo, estos horarios suponen una oportunidad de despegue», subraya Geca.

El informe, presentado ayer, destaca la contradicción que supone que ese prime time comience después de que se produzca el pico de mayor consumo, que se sitúa a las 22.36 horas. En los registros de audiencia de cada día, entre los espacios más vistos suelen estar algunos concursos previos a las noticias de las 21 horas, como Pasapalabra o ¡Boom!, y programas de La Sexta y Antena 3 como El intermedio y El hormiguero, que se emiten antes del horario estelar y cuya duración ha ido prolongándose paulatinamente. Por su parte, los considerados programas estrella arrancan paradójicamente cuando la curva de audiencia empieza a descender y se adentran con frecuencia más allá de las doce de la noche, muchas veces más de la una de la madrugada, lo que condiciona los hábitos de un espectador que, según destaca Geca, tiende a apagar el televisor cada vez más temprano.

El informe recuerda que en los noventa espacios como Esta noche cruzamos el Mississippi o Crónicas marcianas, productos considerados genuinamente para el horario nocturno (late night), arrancaban entre las 23.30 horas y la medianoche, «un horario que entonces ya se consideraba muy tardío».

Esta forma de programar de las cadenas está teniendo su reflejo en el descenso del consumo televisivo tradicional, señala Geca, que en el 2018 fue 20 minutos inferior al registrado en el 2012 (228 minutos frente a 246 minutos).

El estudio destaca que el horario de máxima audiencia ha perdido más de 1,4 millones de espectadores entre el 2012 y el 2018, hasta situarse por primera vez en la última década por debajo de los 16 millones (15.667.000 el pasado año). Su pico máximo de espectadores se alcanzó en el año 2013 con 17.130.000.

Esta falta de compás entre el horario televisivo y una parte notable de la audiencia constituye «una oportunidad» para las plataformas de contenidos bajo demanda, que permiten «organizar libremente» el consumo.

El informe señala que los abonados a servicios de streaming como Netflix o HBO ven una media de 170 minutos de televisión lineal, una hora menos que la media de la población (228 minutos). Esta diferencia de hábitos se acentúa especialmente entre el público joven.

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