Trump chantajea a México para que detenga el flujo migratorio hacia EE.UU.

Gravará con un arancel del 5 % todas las importaciones de productos mexicanos si López Obrador no adopta «acciones efectivas» para controlar la frontera entre ambos países

Donald Trump, durante una visita al muro fronterizo con México el pasado mes de abril
Donald Trump, durante una visita al muro fronterizo con México el pasado mes de abril

Washington / e. la voz

Alérgico a la diplomacia (con sus socios y aliados), el presidente Donald Trump ha vuelto a demostrar esta semana que se maneja más cómodamente en el terreno del chantaje que en el del diálogo. También, que es único determinando la agenda informativa. La intervención el pasado miércoles del ya ex fiscal especial del Rusiagate, Robert Mueller, situó el foco en el terreno del posible impeachment a Trump. 24 horas después, el presidente desvió el haz de luz con su enésimo dardo envenenado: la imposición de aranceles a México si no detiene el flujo migratorio hacia Estados Unidos. Y este puede tener importantes consecuencias para la economía mundial.

A partir del 10 de junio, la Administración estadounidense gravará con un 5 % las importaciones de productos de México si su vecino del sur no toma «acciones efectivas» para reducir la llegada de migrantes a la frontera de Estados Unidos. En caso contrario, las tarifas se incrementarán otro 5 % cada primero de mes hasta llegar al 25 % en octubre. ¿Qué considera el presidente «acciones efectivas»? No lo aclara. Eso sí, Donald Trump subraya en su comunicado que el levantamiento de las sanciones se producirá «a nuestra exclusiva discreción y criterio». Un ejercicio de ordeno y mando que afectará a la economía mexicana, pero también, y con gran impacto, a la estadounidense. 

Empresas deslocalizadas

Dos tercios de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos son de empresas de este país deslocalizadas en México. Es decir, serían en gran medida empresas norteamericanas las dañadas por una medida con la que Trump pretende levantar un muro policial en México mientras sigue intentando erigir el prometido en campaña. Entre ellas, gigantes de la automoción como Ford y General Motors, cuyas piezas entran y salen de México en varias ocasiones hasta el ensamblaje final de sus coches, y que se encarecerían para el consumidor estadounidense. Empresas a las que Trump invita a regresar a su país. Pero también afectaría a marcas foráneas (Nissan, Honda, Audi...), que producen en México y venden en Estados Unidos. Además, casi la mitad de la fruta y la verdura que consumen los estadounidenses se importa de su vecino del sur.

Recuperando el tono despectivo de campaña, Donald Trump vuelve a la idea de que Estados Unidos está sufriendo una «invasión» de «cientos de miles de personas que vienen a través de México y entran en nuestro país ilegalmente». Donde la experiencia sobre el terreno muestra a familias huyendo de la pobreza y la violencia de países como Honduras, Guatemala o El Salvador, el presidente ve desde Washington miembros de «violentas pandillas» y «traficantes de drogas y de personas» que ponen en peligro la vida de los estadounidenses. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, contestó por carta a Trump advirtiéndole de que «los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas» y le propone «profundizar en el diálogo» para «buscar alternativas de fondo al problema migratorio». Un debate, de momento dialéctico, que podría poner en riesgo la aprobación del nuevo tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.

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