Alemania se asoma al caos electoral

El partido de Merkel sufre el desgaste del adiós de la canciller y la falta de liderazgo


BERLÍN / E. LA VOZ

Los desafíos a los que se enfrenta Alemania -la crisis migratoria, la falta de mano de obra, la lucha contra el cambio climático, la creciente desigualdad socioeconómica y el déficit en la digitalización- han puesto en evidencia la incapacidad de los grandes partidos por ofrecer respuestas. Por eso, hace tiempo que la ciudadanía tiene sed de cambio y dibuja un caótico mapa electoral para el futuro en las encuestas. 

¿Cuál es el papel de Angela Merkel?

La canciller alemana no deja de perder poder. En cierta medida de modo voluntario, para allanar el camino a su sucesora al frente de la CDU y potencial relevo en la jefatura del Gobierno en el 2021, Annegret Kramp-Karrenbauer. No obstante, su retirada ha llevado a muchos correligionarios a cuestionar su liderazgo, y ha provocado que Merkel pierda las riendas de la UE. Amante de no dejar ningún cabo suelto, su mayor quebradero de cabeza ahora mismo es ganar la batalla a Macron y colocar a su candidato, el conservador Manfred Weber, en la presidencia de la Comisión Europea. Los socialdemócratas, los ecologistas y sobre todo los liberales del continente, capitaneados por Macron, no parecen dispuestos a ceder la batuta a Weber, a quien el 59,1 % del electorado germano tampoco apoya para dirigir la CE.

 ¿Está AKK a la altura?

La sucesora de Merkel, conocida como AKK, resulta tan insípida como lo era la canciller antes de llegar al poder. Pero además representa un giro a la derecha y se ha visto implicada en dos grandes polémicas. La primera se interpretó como una mofa al proponer un tercer baño público para el género intersexual durante el carnaval. La segunda, hace una semana, cuando tachó de «manipulación electoral» el llamado de decenas de youtubers a votar en las europeas contra la CDU y el SPD, en un vídeo que sacaba los colores a los dos partidos en política medioambiental y no tardó en hacerse viral. Kramp-Karrenbauer propuso normas para el mundo digital, por lo que fue acusada de censuradora. El 70 % de la población se niega a que sustituya a Merkel antes del 2021. Mientras todo apunta a que la CDU recibirá golpes en las regionales que se celebran este otoño en tres estados, muchos se preguntan si quizás la cancillería le viene grande a una provinciana como AKK.

¿Qué hará el SPD?

Aún peor se presenta el panorama para el SPD, que ha sido reemplazado por los verdes como segunda fuerza más votada en las europeas, al tiempo que se ha dejado adelantar por la CDU en Bremen, su feudo desde hacía 73 años. Los socialdemócratas pagan caro la gran coalición, y desaparecen del tablero. Según los sondeos, hoy solo conservan cómodos márgenes de respaldo entre la población que supera los 60 años, al igual que los cristianodemócratas de Merkel. De ahí que el ala izquierdista del SPD insista en romper la alianza de Gobierno, pese a poner con ello en peligro la estabilidad del país, consciente de que es la única vía para regenerarse y salir de la grave crisis de identidad en la que está sumida la formación, que ha cambiado de jefatura tres veces desde el 2017. No se descarta un cuarto relevo, pues tras el doble varapalo, la cúpula socialista votará esta semana si desea mantener a Andrea Nahles, en lugar de en otoño, como estaba previsto.

¿A qué se debe la ola verde?

Los ecologistas cogen impulso y lideran todo el electorado hasta los 44 años, con un avance considerable entre los menores de 30. Esa brecha generacional se ha hecho más patente desde las manifestaciones de los «viernes por el futuro», en las que los jóvenes dejan de ir a la escuela para salir a las calles a reclamar políticas contra el cambio climático siguiendo el ejemplo de la adolescente sueca Greta Thunberg. A medida que el Gobierno postergan sus decisiones medioambientales en asuntos cruciales como un impuesto al CO2 o el uso del carbón, casi dos tercios de los alemanes están convencidos de que el futuro del país pinta en verde. «El auge tiene que ver con una apertura de fronteras y un apego a nuestros ecosistemas o al regionalismo», explica el analista Sébastien Treyer.

¿Cede la extrema derecha?

Los ultras del AfD es castigada por haber recibido supuestos donativos ilegales así como por sus luchas intestinas. Quedó cuarta en las europeas con el 11 %, un resultado inferior al 12,6 % de las generales del 2017 y su primer descenso tras años de repunte, debido a la reducción de la cifra de refugiados que llegan a Alemania. Con todo, AfD ha ganado cuatro puntos en Europa y se mantiene igual de fuerte en la mitad este del país, donde aún hoy los ciudadanos sufren mayor desempleo y pobreza y se sienten víctimas de una reunificación incompleta. «En el este, donde antes La Izquierda poscomunista era fuerte, el partido más votado ahora es AfD, y en el oeste son los verdes», resume el politólogo Hans Vorländer. Las regionales de septiembre en Brandeburgo y Sajonia, donde son primera fuerza y verán el alcance de su crisis.

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