Pompa británica para halagar a Trump tras llamar tonto al alcalde de Londres

La polémica rodea a una visita de Estado que cuesta a los británicos 20 millones

La reina muestra al matrimonio Trump artículos de la colección real en el palacio de Buckingham
La reina muestra al matrimonio Trump artículos de la colección real en el palacio de Buckingham

Londres / E. La Voz

«Los invitados como la pesca a los tres días apestan». Las autoridades británicas parecen haber tenido en mente el castizo refrán cuando invitaron a Donald Trump a realizar su primera visita de Estado al Reino Unido y por ello trataron que fuera lo más corta posible, aunque a la vez desplegaron toda la pompa británica para colmar la vanidad del presidente de EE.UU. Sin embargo, no ha servido para evitar la polémica, la cual ha estado servida desde el momento en que se materializó la invitación a principios del año y se ha ido acrecentando con el millonario coste de la misma y las incendiaras opiniones del huésped.

Medios como la BBC aseguran que la visita, de poco menos de tres días, costará a las arcas públicas unos 18 millones de libras (20 millones de euros), debido al enorme operativo para garantizar la seguridad del inquilino de la Casa Blanca, que incluye el despliegue de unos 10.000 agentes y el cierre de las calles que conducen al palacio de Buckingham.

Buena parte de los uniformados estarán atentos a la manifestación que la Stop Trump Coalition prepara para este martes en Londres. Como preludio varios puentes que conectan la capital amanecieron este lunes con pancartas en contra del visitante.

Pero Trump, lejos de rebajar la tensión que su viaje genera, decidió elevarla. Instantes antes de que su avión aterrizara en el aeropuerto de Stansted arremetió contra el alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan. «Me recuerda muchísimo a nuestro muy tonto e incompetente alcalde de Nueva York [Bill] de Blasio, que también ha hecho un trabajo terrible, solo que es la mitad de alto». «Ha sido un tonto desagradable con el presidente de EE.UU., de lejos el aliado más importante del Reino Unido. Es un perdedor que debería enfocarse en el crimen en Londres y no en mí», escribió en Twitter.

Los ataques contra Khan se produjeron menos de 24 horas después de que este se despachara a Trump en un artículo de opinión, donde lo acusó de utilizar el mismo lenguaje de los «fascistas del siglo XX». 

Otro motivo para la polémica

Pero Trump no ha sido el único que ha enrarecido el ambiente, pues su embajador en Londres, Woody Johnson, también ha puesto de su parte al asegurar que cualquier tratado de libre comercio entre el Reino Unido y EE.UU. tras el brexit deberá abarcar a «todas las áreas de la economía», incluido la sanidad pública. «El NHS no está a la venta», se apresuró a aclarar el ministro británico de Salud, Matt Hancock, mientras que el líder laborista, Jeremy Corbyn, acusó tanto al aspirante a suceder a Theresa May, Boris Johnson, como al populista Nigel Farage de pretender privatizar la sanidad pública, en caso de conseguir un brexit a las bravas. 

Corbyn y el jefe de los Liberal Demócratas, Vince Cable, rechazaron asistir a la cena de gala que la reina Isabel II ofreció a Trump y su esposa, Melania, en el palacio de Buckingham, en rechazo a las intromisiones del huésped en los asuntos internos del Reino Unido, tales como las tortuosas negociaciones con la UE sobre el brexit.

Bruselas optó por no responderle al presidente estadounidense, quien horas antes de llegar a Londres sugirió al nuevo primer ministro que saque al país del club comunitario con o sin acuerdo y que no pague la factura por ese divorcio.

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