El Gobierno promoverá un grupo de trabajo para hacer la selectividad más equitativa

Descarta una prueba única, pero está a favor de que tenga el mismo grado de dificultad

Pintada contra la selectividad en la entrada de un aula donde se estaba celebrando el examen
Pintada contra la selectividad en la entrada de un aula donde se estaba celebrando el examen

Habrá un grupo de trabajo de técnicos del Ministerio de Educación, comunidades autónomas y universidades que trabajará para que la selectividad sea equitativa en toda España. Lo anunció la ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, tras la tormenta política y mediática que ha estallado con respecto a la prueba de acceso a la universidad. Eso sí, Celaá no es partidaria de un examen único en España, porque iría contra la libertad de cada comunidad educativa de adaptar en parte el currículo escolar, pero sí deberá garantizar una coordinación en la dificultad de la prueba y el sistema de corrección.

Este grupo técnico tendrá que detectar y corregir las «incidencias» en la dificultad de la Selectividad de los diferentes territorios: «He observado -explicaba ayer la ministra tras la firma del acuerdo con Defensa para una FP adaptada- que había algunas incidencias que señalaban a ciertas dificultades diferentes y eso es lo que vamos a tratar». Evidentemente, cualquier cambio necesita de un trabajo técnico previo y que incluya los diferentes grupos afectados: responsables de Educación de las comunidades autónomas y portavoces de la universidad (la Conferencia de Rectores Universidades Españolas, CRUE, representa a todas las universidades públicas y 20 privadas); por supuesto, también estaría el ministerio, entre otras cosas porque hoy marca el 70% del contenido de la prueba.

Lo que parece descartado es hacer una selectividad única para todo el país: «Si por única entendemos exacta -puntualizó la ministra- no, no es necesario, sería un empobrecimiento del currículo». Y aclaró: No significa hacer una EvAU [Evaluación de Acceso a la Universidad] exacta en todas las comunidades autónomas sino que se comparta el mismo grado de dificultad».

El grupo más reacio a cambiar las cosas, al menos de fondo, son las universidades. La CRUE defiende el actual sistema, porque considera que es un modelo que «funciona bien» y resulta igualitario en cuanto a dificultad en todas las comunidades autónomas: «Consideramos que la EvAU es una prueba de acceso a la universidad que funciona bien y por eso cualquier intento de cambiarla debería hacerse desde el más amplio consenso educativo y tras un riguroso análisis de la realidad», señala en un comunicado.

Dicen los rectores que «no hay ningún informe académico que sostenga con datos contrastados que hay pruebas más fáciles que otras», y que las diferencias de notas se deben a otros componentes, por ejemplo de tipo socioeconómico.

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