Iglesias elige al canario Rodríguez para minimizar su fracaso electoral

Intenta acallar las críticas sustituyendo a Echenique en la secretaría de organización


Madrid / La Voz

Más de un mes después del descalabro en las generales, diez días más tarde del nuevo batacazo en las municipales, autonómicas y europeas, y en vísperas del crucial consejo ciudadano de este sábado, en el que se enfrentará a las críticas de buena parte de los dirigentes territoriales, Pablo Iglesias ha movido ficha. Y una vez más, lo hace sacrificando a uno de sus peones en lugar de asumir responsabilidades.

Pablo Echenique, secretario de organización del partido hasta ahora, paga los platos rotos del 26M y es apartado de sus funciones para ser sustituido por el canario Alberto Rodríguez, que ejercía de portavoz de empleo y pensiones. Iglesias trata así de acallar el creciente cuestionamiento de su liderazgo y su estrategia política. Echenique, número tres del partido tras Iglesias e Irene Montero, sigue así el mismo camino de su predecesor en el cargo, Sergio Pascual, defenestrado por su cercanía a Íñigo Errejón cuando estalló la crisis de este con Iglesias. 

Los platos rotos del 26M

Desde la dirección del partido aseguran que no se trata de una nueva purga y destacan que Echenique seguirá en el consejo de coordinación y será el responsable de la comisión de seguimiento de pactos de gobierno, tanto a nivel territorial como con el PSOE para la formación del Ejecutivo central. Pero Iglesias ya lo había señalado al achacar el fracaso del 26M y la pérdida de más de 60 diputados regionales a que el partido no ha sido capaz de «construir una organización con la suficiente implantación territorial», aunque ya en las generales se había dejado más de un millón de votos.

La caída del número tres es una muestra del creciente poder de Irene Montero en el partido 

La caída en desgracia de Pablo Echenique, enésima víctima de la luchas internas en Podemos, demuestra el creciente poder en el partido de Irene Montero, número dos y pareja de Pablo Iglesias. El enfrentamiento entre Montero y Echenique venía ya de lejos, porque la portavoz parlamentaria lleva tiempo promocionando la figura de Juan del Olmo, amigo y estrecho colaborador suyo, como secretario de comunicación para que asumiera buena parte de las funciones que desempeñaba Echenique. Del Olmo era, sin embargo, uno de los primeros señalados, junto a Echenique, por los líderes territoriales críticos. Con la purga del secretario de organización, Iglesias y Montero tratan así de blindar a Del Olmo, pero ofrecer también una imagen de renovación de cara al consejo ciudadano del sábado, después de que voces relevantes como el ex líder en la Comunidad de Madrid Ramón Espinar y los andaluces Teresa Rodríguez y José María González, Kichi, exigieran responsabilidades a Iglesias. 

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