Los empleados del local llamaron a la policía tras ver que el hombre no aparecía
08 jun 2019 . Actualizado a las 20:56 h.«Lo único que decían era que estaban esperando al hijo y que estaban de mudanza», explica Gabriel, el encargado de un restaurante argentino donde fueron abandonados Hugo e Hilda, de 92 y 86 años, respectivamente. Según recoge la prensa del país austral, un hombre abandonó en un bar de Rosario, en la provincia de Santa Fé, a sus padres después de ser desahuciados por no hacer frente a los pagos del alquiler.
El hijo del matrimonio les recogió después de ser echados de su hogar, les llevó en taxi a un restaurante para comer y desapareció del lugar. Hugo e Hilda pasaron toda la tarde en el local, hasta que los empleados decidieron alertar a la policía al ver que el hombre no regresaba. «Entraron al bar acompañados de una persona más joven, después nos enteramos que era su hijo, se sentaron a una mesa, y se quedaron como a la espera de que iba a volver. Almorzaron y pasaron las horas, pero nadie llegó», relató a un canal de televisión local un empleado del bar.
El encargado del establecimiento señala que, entre las pocas pertenencias que llevaban consigo, ninguno de los dos tenía un teléfono móvil. «Lo único que decían es que estaban esperando al hijo y que estaban de mudanza», añadió. Ocho horas después de llegar al restaurante y tras ser trasladados a la comisaría, la policía dio con el paradero de su otro hijo, Raúl, que se encontraba en cama por estar en rehabilitación.
«Mi hermano, de acuerdo a lo que me dijo mi mamá, los dejó en un bar para comer y después no apareció más», contó a los medios locales. El hombre admitió que tenía conocimiento «muy por encima» de la mala situación económica que atravesaban sus padres y su hermano.
«Necesitamos un lugar para vivir»
La pareja de ancianos habló con Telefe Noticias, un canal de televisión argentino, denunciando su difícil situación financiera. «Yo estoy jubilada como ama de casa y mi esposo de jubilado de comercio. Gastamos mucho en remedios, pero felizmente somos sanos. Tenemos que subsistir», reconoció entre lágrimas Hilda. «Necesitamos un lugar para vivir», añadió la mujer, que compartía vivienda con el hijo que les abandonó.
Su otro hijo, Raúl, aseguró que sus padres se instalarían en su domicilio.