España asume que se quedará sin los altos cargos de poder en la UE

Sánchez se reúne con socialdemócratas y liberales para encajar el puzle institucional

La coruñesa Nadia Calviño cuenta con buenas opciones para hacerse con la cartera económica de la Comisión Europea
La coruñesa Nadia Calviño cuenta con buenas opciones para hacerse con la cartera económica de la Comisión Europea

Bruselas / corresponsal

¿A qué aspira España? ¿Cuál será su papel en la UE durante los próximos cinco años? Con el cambio de legislatura, al país se le ha abierto una oportunidad histórica para recuperar el peso político perdido tras una década de crisis económica. El contexto es favorable. El presidente español, Pedro Sánchez, ha salido reforzado tras vencer en las elecciones generales y las europeas, victorias que lo han aupado a la cabeza de la socialdemocracia europea. Cuenta con el aval de una economía que ha sabido recuperarse tras años de dolorosos esfuerzos y que crece a mejor ritmo que sus vecinas. También cuenta con una carta muy potente: la de la igualdad de género. España es el país del mundo con más ministras en el Gobierno. Aunque el viento sopla a favor, las cosas se podrían torcer. ¿Por qué? La falta de candidatos adecuados para ocupar los más altos cargos políticos en la UE. No por falta de preparación técnica. Algunas fuentes comunitarias apuntan al mismo problema de hace tres décadas: El escaso dominio de los idiomas.

«El interés de España es tener a gente muy buena a la cabeza de las instituciones y que comparta nuestra idea de Europa. No necesariamente con el pasaporte español», admite una fuente diplomática española. En Bruselas se da por hecho que ni la presidencia del Consejo, ni el Parlamento ni la Comisión serán para España: «No creo que tenga un candidato para la presidencia de la Comisión o el Consejo. No lo creo. Y no sé si el Parlamento Europeo. Josep Borrell estaba en discusión (para alto representante de Exteriores) pero no sé si es puesto que le interesa a Sánchez. Lo tendrá que ver en un contexto más general», revela. Y ahí entran en juego otros nombres como el de la ministra de Economía, Nadia Calviño. La coruñesa tendría buenas opciones para hacerse con la cartera económica de la Comisión. Cuenta con un amplio currículo en la materia, tiene experiencia trabajando para la institución como directora general de Presupuestos y sería una apuesta clara por hacia la paridad en el nuevo Ejecutivo comunitario.

Buscar el encaje del puzle institucional no será fácil. Aunque socialdemócratas y liberales europeos quieren arrebatar a los conservadores el bastón de mando de las instituciones, las ecuaciones por el momento no salen. Para desbloquear la situación, los negociadores principales de las tres familias políticas se reunieron ayer en el lustroso Palacio d’Egmont de Bruselas. Hasta allí acudieron Pedro Sánchez y su homólogo portugués, António Costa, encargados de defender los intereses de los socialdemócratas. El primer ministro belga, Charles Michel, jugó el papel de anfitrión, acompañado por su colega liberal el primer ministro holandés, Mark Rutte. Y para romper la baraja, los conservadores enviaron a sus negociadores: el eurodiputado croata Andrej Plenkovic y el letón Krisjanis Karins.

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