Sánchez se abre a contar con los independentistas para la investidura

Tampoco descarta la presencia de Podemos en un futuro Gobierno multipartito

José Luis Ábalos, secretario de organización del PSOE, se ha reunido este miércoles con el portavoz del PNV, Aitor Esteban
José Luis Ábalos, secretario de organización del PSOE, se ha reunido este miércoles con el portavoz del PNV, Aitor Esteban

Madrid / La Voz

Los votos de los diputados independentistas catalanes vuelven a valer su peso en oro. Hasta la fecha, tanto desde el Gobierno como desde la dirección del PSOE desprendían que evitarían a toda costa recurrir al apoyo de los representantes de ERC y de Junts per Catalunya para la investidura, pero a medida que a Pedro Sánchez se le encarece la construcción de una mayoría dentro del hemiciclo, parece que estos ya no se ven con tan malos ojos.

Así lo dio a entender ayer el secretario de organización de los socialistas y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, entreabriendo una puerta que hasta ahora permanecía cerrada: «Son 350 diputados con los que tenemos que contar, y eso es a lo que nos abocan los números», comentó, incluyendo tanto a los secesionistas catalanes como a los cuatro representantes de Bildu, en un discurso que recordó al de la moción de censura con la que destronaron a Rajoy y en la que los votos de estas fuerzas resultaron determinantes. «Los 350 nos merecen la misma consideración y cuentan exactamente lo mismo», insistió.

Dispuesto a abrir puertas que hace tan solo unas horas parecían selladas, Ábalos tampoco desechó la presencia de dirigentes de Podemos en el seno del futuro Ejecutivo. «No descarto nada», contestó a una pregunta de los periodistas, volviendo a recuperar la posibilidad de constituir un bipartito, como le reclama Pablo Iglesias. Esta respuesta llegó apenas 24 horas después de que la portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Adriana Lastra, rechazara el reparto de carteras ministeriales entre dirigentes de la formación morada.

Acuerdo de mínimos

El encuentro del martes entre Sánchez e Iglesias para desbloquear la investidura sirvió para apalabrar un acuerdo de mínimos bajo el compromiso de construir un «Gobierno de cooperación», un concepto que desconcertó hasta a los politólogos. Nadie es capaz de concretarlo. Mientras Ferraz insistía en que este término solo incluía la designación de algún «independiente» acordado por ambas formaciones, el secretario general de Podemos aprovechó el pacto de Gobierno de la Comunidad Valenciana, en donde el socialista Ximo Puig cederá una vicepresidencia a Podemos, para volver a reclamar su presencia en los Consejos de Ministros de los viernes: «Esto es lo que para nosotros significa hacer un Gobierno de cooperación y plural», publicó en su cuenta de Twitter.

Cooperación y multipartito

La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, reforzó esta hipótesis de la entrada de Podemos en la Moncloa y a la vez arrojó algo de luz sobre lo que debería entenderse por un Ejecutivo de cooperación: un bipartito con «incorporaciones de otras sensibilidades que han emanado de las urnas»; o lo que es lo mismo, un multipartito.

Para sacar adelante su investidura, a Sánchez no le será suficiente el apoyo de los parlamentarios de Unidas Podemos, por lo que necesitaría también el de algunas fuerzas nacionalistas y regionalistas como el PNV, Coalición Canaria, Compromís, el PRC o UPN.

Ábalos mantuvo este miércoles un maratón de reuniones con los representantes de estas cinco fuerzas para conocer de primera mano el precio que pondrán a la investidura. A primera hora se reunió con Aitor Esteban, portavoz del PNV. Los vascos se han convertido en aliados preferentes de Sánchez, por lo que nadie duda de que acabarán votando a favor del candidato socialista. Aunque como es habitual, se hacen los difíciles para después pedir algo a cambio, normalmente inversiones en infraestructuras y cesión de competencias. Esteban le transmitió a Ábalos que de momento no contaran con sus votos, emplazándolo a más reuniones. Un no, pero sí. La tarifa, aún por determinar.

El que tuvo su precio claro desde el primer día fue el PRC. Los cántabros se han convertido en el primer apoyo oficial a Sánchez tras el compromiso de Ábalos de que los socialistas favorezcan la investidura de Miguel Ángel Revilla en Cantabria, mil millones para el AVE a Santander y otras inversiones en infraestructuras.

Los dos diputados de UPN, fuerza que se presentó en coalición con el PP y Cs bajo la fórmula Navarra Suma, exigen los Gobiernos de la Comunidad Foral y de Pamplona. El representante de Compromís, Joan Baldoví, todavía no comprometió su voto, pero salió de la reunión pronosticando que el asunto se desbloqueará «antes de agosto». Exige una revisión del modelo de financiación autonómica. Por su parte, Coalición Canaria reiteró su no a cualquier Gobierno en el que aparezca Podemos, ni siquiera en la sombra. Ábalos continuará hoy sus reuniones con ERC y JxCat.

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