Vuelven a rugir los motores de la mítica Bultaco con 3,5 millones de euros de inversión

La fábrica de motos será relanzada por un grupo inversor cuando estaba a punto de liquidarse


Justamente cuando se cumplen 75 años  de la creación de Montesala, la que fuera la antesala de Bultaco, el legendario fabricante de motos reconocible por su logotipo del dedo pulgar hacia arriba resurge de sus cenizas. Lo hará por segunda vez, porque desde que se fundó como tal marca en 1958 echó el cierre en dos ocasiones y en otras tantas retornó al mercado siempre con el respaldo del mundo de las dos ruedas.

La fábrica que abrió en Cataluña Francisco Bultó (padre del conocido Álvaro Bultó y abuelo de Sete Gibernau) con un conocido corredor de motos de la época, parecía condenada al cierre definitivo. Pero un grupo inversor encabezado el fondo HIG en Europa ha dado el paso para hacerse con la propiedad de la sociedad, que está en concurso de acreedores desde el pasado mes de diciembre tras no poder afrontar el pago de deudas superiores a 11 millones de euros, según informa La Vanguardia. Las estancias industriales de la compañía permanecen paralizadas desde el pasado año y únicamente cuenta con dos trabajadores de un total de 40 que integraban la compañía.

La marca del dedo rampante evitará el cierre. Los nuevos duelos acuden a Bultaco porque confían en la marca, apuestan por su futuro y viabilidad. Ven posibilidades a pesar del estado financiero en el que se encuentra, al límite de la liquidación. Sainberg Investments está dispuesta a poner encima de la mesa 3,5 millones de euros y a contratar 20 personas de forma inmediata. Entre sus previsiones destaca el que la empresa vaya aumentando progresivamente los ingresos en los próximos años hasta alcanzar los 20 millones de euros en el 2023.

Y es que Bultaco Motors tenía proyectos de futuro, ya que en alianza con la Universidad Carlos III intentaba entrar en el mercado de las motos eléctricas, pero acabó ahogada por los graves agujeros de gestión. La firma, propietaria de los derechos de la histórica marca que fundó la familia Bultó, llevaba parada desde abril del 2018. Un frenazo que desembocó en un escenario económico insostenible lleno de deudas a proveedores y trabajadores, así como un optimismo desmedido en el planteamiento de objetivos, llevaron a la compañía a un callejón financiero sin salida.

Los nuevos propietarios disponen de una cartera de proyectos, como un nuevo escúter eléctrico que debería haber estado en producción, desde hace casi dos años. Con esta nueva apuesta inversora, Bultaco podrá recobrar posición en el mercado y recuperar la filosofía de su éxito pasado: «Ofrecer prestaciones y calidad en un segmento medio, pero al alcance de la mayoría».

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