Bolsonaro ignora la huelga general y se centra en el ruido

Miguel Piñeiro Rodríguez
MIGUEL PIÑEIRO BRASILIA / CORRESPONSAL

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Jair Bolsonaro, en el partido inaugural entre Brasil y Bolivia, en la Copa América de Fútbol, en Sao Paulo
Jair Bolsonaro, en el partido inaugural entre Brasil y Bolivia, en la Copa América de Fútbol, en Sao Paulo Marcelo Chello, Efe

El presidente inaugura la Copa América de fútbol esquivando referirse a las manifestaciones contra la reforma de las pensiones

16 jun 2019 . Actualizado a las 10:08 h.

En la tercera gran manifestación que recorre el país en apenas un mes, Brasil vivió el viernes una jornada de huelga general, convocada por centrales sindicales y organizaciones estudiantiles contra la reforma de las pensiones que planea Jair Bolsonaro. La fecha no era casual: se buscaba amplificar los cortes en el transporte público, los problemas de tráfico en las grandes capitales, las aulas cerradas y las más multitudinarias marchas nocturnas con el inicio de la Copa América de fútbol. En este escenario, el presidente brasileño lo tuvo claro: ignoró la huelga, sobre la que no hizo valoración alguna, y acudió al estadio de Morumbi, en São Paulo, para presenciar la victoria de Brasil sobre Bolivia en el partido inaugural,

Bolsonaro cerró su día entrando por la puerta 17 del estadio, el número de su candidatura electoral. Un día para el que no prestó atención a los problemas de metro en São Paulo o Río de Janeiro, la irregularidad de algunos servicios, el paro en factorías de Petrobras y el cierre de aulas en las universidades. Luego, por la noche, São Paulo acogió la mayor de las manifestaciones del país. «La prensa y los rios cerraron los ojos ante ese incompetente ambulante. Demostraremos en las calles que somos mejores que Bolsonaro», dijo en la vertebral avenida Paulista Fernando Haddad, el candidato del PT derrotado por el ahora presidente. La jornada de huelga tuvo algunos brotes violentos (un atropello de un conductor frustrado en Río, algún tiro de balas de goma en la capital carioca, un coche incendiado en São Paulo) y unos 70 detenidos en diferentes ciudades.

No hubo valoración oficial de miembros del Gobierno. La líder del ejecutivo en el congreso, Joice Hasselmann, calificó la huelga de fiasco. «No pararon ni los autobuses», dijo, además de atacar a los funcionarios que la secundaron: «Los paros se hacen en fin de semana». El gobernador de São Paulo, João Doria, ya avisó de que empleados del metro pueden ser despedidos si secundaron la huelga. Uno de los hijos de Bolsonaro, Eduardo, llamó «miserables» a los manifestantes, manipulados por lo que llama «esquerdalha».