Madrid / La Voz

Consumados los pactos para el poder local, comienza ahora la verdadera negociación para la investidura del próximo presidente del Gobierno, lo que constituye una alteración del orden lógico, ya que las generales se celebraron un mes antes que las municipales. El acuerdo alcanzado por Ciudadanos con el PP y con Vox, que ha permitido que las tres fuerzas desplacen al PSOE en donde sumaban mayoría, aleja casi definitivamente la posibilidad de que Sánchez sea investido gracias a la abstención del PP y de Ciudadanos. A falta de que se consumen los acuerdos para las presidencias de las autonomías, que pueden deparar también alguna sorpresa, Sánchez parece abocado a depender de la abstención de ERC para ser presidente del Gobierno, siempre que consiga el apoyo de Unidas Podemos, PNV, Compromís y el PRC de Miguel Ángel Revilla.

Solo la fórmula poco probable de que el PSOE permita que la coalición conservadora Navarra Suma se haga con la presidencia de la Comunidad Foral a cambio de que los dos diputados de UPN apoyaran su investidura en el Congreso podría evitarle ese dependencia de ERC, que Sánchez querría evitar a toda costa.

En ese sentido, pese a su victoria clara en las generales, sale de este proceso algo debilitado, al no haber conseguido que Ciudadanos rompiera su promesa de no aliarse con los socialistas, aunque lo haya hecho de manera excepcional en algunas localidades. Sánchez se prepara por tanto para una investidura en la que necesitará al menos la abstención de ERC. Esa abstención se verá dificultada, sin embargo, por su decisión de hacer alcaldesa a Ada Colau en Barcelona, en detrimento del independentista republicano Ernest Maragall y por facilitar que Navarra Suma se hiciera con la alcaldía de Pamplona, lo que encarecerá el respaldo del PNV.

El PP sale muy reforzado de la conformación de los ayuntamientos, que le ha permitido hacerse con el control de un buen número de consistorios. A pesar de que los resultados reflejaban un mapa de España teñido de rojo, ya que el PSOE se impuso en la mayoría de capitales, la hábil negociación del PP, que ha aunado a su favor el voto de sus dos rivales en el espacio de la derecha, permite que en ese mapa haya mucho azul. Algo que hace que el líder popular, Pablo Casado, salga fortalecido y consolide su papel de jefe de la oposición.

Posición incierta de Rivera

Más incierta es la posición del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que se ha visto obligado a ceder la mayoría de alcaldías al PP y, sobre todo, a hacerlo junto a Vox, lo que le aleja totalmente del electorado más progresista que votó a su partido en las generales y le crea problemas en Europa. Ciudadanos se lo juega ahora todo a demostrar su capacidad de gestión en los ayuntamientos donde formará parte del gobierno local y sobre todo en aquellos donde se hace con la alcaldía. Pero, tras el paso dado, abandona claramente su posición de partido bisagra que lo mismo puede pactar con la izquierda que con la derecha y se vuelca en su intención de superar al PP como partido hegemónico en el espacio conservador. Algo que Rivera tratará de lograr en una pugna parlamentaria con Casado desde la oposición.

 

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A Sánchez se le complica la investidura y Casado sale reforzado frente a Rivera