Los mexicanos ya son menos de la mitad de los indocumentados que hay en EE.UU.

Los ataques de Trump al flujo de simpapeles contrastan con los últimos datos

Un miembro de la policía naval procede a la identificación de una mujer guatemalteca que cruzó el río Suchiate en una balsa desde Tecun Uman, en Guatemala, hasta Ciudad Hidalgo
Un miembro de la policía naval procede a la identificación de una mujer guatemalteca que cruzó el río Suchiate en una balsa desde Tecun Uman, en Guatemala, hasta Ciudad Hidalgo

NUEVA YORK / E. LA VOZ

Los continuos ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra los inmigrantes mexicanos contrastan con la realidad de las cifras. La cantidad de indocumentados procedentes del país vecino ha disminuido en la última década hasta situarse por primera vez por debajo de la mitad.

La inmigración ilegal en Estados Unidos.La inmigración ilegal en Estados Unidos
La inmigración ilegal en Estados Unidos

En el 2017, los simpapeles viviendo en suelo estadounidense sumaron un total de 10,5 millones, de los que 4,9 millones procedían de México, lo que supone un 47 % del total, según los últimos datos recopilados por el Pew Research Center procedentes de un cruce de las cifras recopiladas por ambos gobiernos.

«Por primera vez representan menos de la mayoría desde el comienzo hace más de medio siglo de una larga era de crecimiento de la inmigración ilegal», explica el informe. La oleada de simpapeles empezó en 1965, cuando la Administración de John F. Kennedy impuso los primeros límites con cuotas anuales y el fin de programa Bracero, que permitía a los trabajadores agrícolas temporales de México trabajar legalmente en Estados Unidos.

La fuerza laboral de EE.UU. incluía en el 2017 a 7,6 millones de indocumentados, lo que supuso una caída del 8,7 % respecto al 2007. Los mexicanos siguen representando el mayor porcentaje de simpapeles, pero lejos ya del pico histórico de 6,9 millones registrado en el 2007. La mayoría de ellos llevan más de diez años en Estados Unidos.

Durante la última década, más de dos millones se han marchado de vuelta a su país, mientras que aumentaba la llegada de personas procedentes del denominado Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) y de Asia.

Férreo control de la frontera

Frente a los cinco millones de mexicanos, se estima que hay 1,9 millones de centroamericanos, 1,4 millones de asiáticos, 775.000 sudamericanos, 500.000 europeos, 475.000 caribeños, 250.000 africanos y 130.000 ciudadanos del Medio Oeste.

El estudio se ha hecho público tras el acuerdo firmado entre México y EE.UU. para contener los flujos migratorios en la frontera. «Esta afluencia sostenida de extranjeros ilegales tiene profundas consecuencias en todos los aspectos de nuestra vida nacional: abrumar a nuestras escuelas, abarrotar nuestros hospitales, agotar nuestro sistema de asistencia social y causar innumerables crímenes», dijo el presidente, tras amenazar a México con la imposición de aranceles de hasta el 25 %.

Los datos contradicen esta afirmación. Ya que el informe demuestra que el número de indocumentados ha caído a su nivel más bajo en los últimos 13 años. Sobre todo, por la colaboración de las autoridades mexicanas en el control de la frontera.

Parar el flujo migratorio

Entre octubre del 2018 y abril de este año, México ha detenido a 92.000 migrantes, lo que supone un 32 % más que en el mismo período del año anterior, pero un volumen menor del registrado en el 2015 o el 2006. El 85 % de los arrestados eran originarios de Honduras (43.000), Guatemala (25.000) y El Salvador (10.000), nacionalidades de la mayoría de los protagonistas de las conocidas como caravanas de inmigrantes con las que amenazaba Trump el pasado mes de noviembre, durante la campaña electoral de las elecciones de mitad de mandato. Las deportaciones sumaron un total de 67.000 durante este período, una cifra muy por debajo de los máximos históricos del 2006, cuando se expulsó a 135.000 indocumentados. El 96 % afectaron a ciudadanos de países del Triángulo Norte.

Estas cifras podrían sufrir un cambio drástico si México cumple con el acuerdo que acaba de firmar con Estados Unidos, por el que se compromete a parar el flujo migratorio en los próximos 45 días. Para ello, ya ha anunciado que ha destinado a 6.000 agentes de la Guardia Nacional a la frontera sur.

Obrador intenta congraciarse con su homólogo y detiene a 700 inmigrantes que viajaban hacinados en cuatro camiones

Redacción / La Voz

Bajo la sombra acuciante de Trump, que amenaza con imponer aranceles a las mercancías mexicanas, el presidente Andrés Manuel López Obrador, centra sus esfuerzos en mitigar la crisis diplomática conteniendo el éxodo de migrantes desde Centroamérica. Con un escollo, el cese del responsable de Migración de México, Tonatiuh Guillén, una de las cuatro renuncias con que ha cerrado López Obrador sus seis primeros meses de gobierno.

El mandatario mexicano ha pasado del «Trump va a tener que aprender a respetarnos» a evitar la confrontación con su «amigo» norteamericano. Según el acuerdo alcanzado el 7 de junio entre los dos países divididos por una frontera, México dispone de 45 días para lograr reducir el flujo migratorio con destino a Estados Unidos o, de lo contrario, deberán tomarse otras medidas.

Zona de robos y secuestros

El despliegue de miles de agentes de la Guardia Nacional en la frontera sur de México no ha logrado desalentar a cientos de migrantes para cruzar la línea divisoria con Guatemala y continuar su recorrido por el país con rumbo a Estados Unidos, en su viaje de huida de la crisis. Y en el contexto de este giro de la postura de Obrador para colaborar con Estados Unidos, se llevó ayer a cabo el arresto de 700 indocumentados, en su mayoría de origen centroamericano, que fueron detenidos en el estado mexicano de Veracruz, según informaron las autoridades locales.

Agentes federales dieron el alto a cuatro tráileres en la autopista La Tinaja-Cosoleacaque. En un reten fueron descubiertos en el interior de las cajas de carga 700 centroamericanos (las autoridades no precisaron la nacionalidad de los migrantes) que viajaban hacinados y en condiciones infrahumanas.

El estado de Veracruz es paso obligado de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, y una región dominada por carteles que se disputan el trasiego de drogas y el control territorial, por lo que durante la travesía los migrantes están expuestos a robos, extorsiones, secuestros e incluso a asesinatos por parte de bandas criminales. Desde octubre del 2018, miles de personas han integrado caravanas a EE.UU., causa de los choques diplomáticos entre los dos países.

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