Estambul vuelve a dar la espalda a Erdogan

La principal ciudad de Turquía manda un mensaje al regimen islamista al ratificar al socialdemócrata Ekrem Imamoglu en la alcaldía

Ekrem Imamoglu, líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP)
Ekrem Imamoglu, líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP)

Colpisa

Estambul volvió a dar la espalda a Recep Tayyip Erdogan. Los ciudadanos del corazón comercial de Turquía tuvieron que repetir el domingo las elecciones municipales celebradas en marzo y reiteraron su apoyo al candidato socialdemócrata, Ekrem Imamoglu, líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP), frente al islamista Binali Yildirim, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Imamoglu se alzó con la alcaldía con un 53,9 % de los votos en una jornada en la que la participación fue del 84%.

«Somos los encargados de que el reloj democrático siga funcionando», declaró el ganador antes de asegurar que «se terminó la tensión política, la polarización y la discriminación», y tender la mano a Erdogan para «trabajar juntos» y poder solucionar los problemas de Estambul como «el transporte o los refugiados». El presidente felicitó al vencedor que ha pasado de sacar apenas 14.000 votos de diferencia a su oponente a más de 800.000. El mensaje del votante de Estambul fue claro y directo a la cúpula del sistema turco. Yildirim reconoció su derrota y dio la enhorabuena a su adversario, a quien a sus 49 años algunos ya ven como un futuro competidor del mismísimo Erdogan por el mando del país.

El AKP pierde esta alcaldía clave en el mapa político nacional por primera vez desde hace diecisiete años y en las redes sociales se recordó una frase célebre de los tiempos en los que Erdogan era su alcalde y afirmaba que «quien pierde Estambul, pierde Turquía». El profesor de Ciencias Internacionales de la Universidad Bilkent, Berk Esse, declaró a la cadena Al-Jazeera que «esto es un gran varapalo para Erdogan y marca el comienzo del fin del sistema presidencial turco». Imamoglu, un desconocido para la mayoría de turcos hasta las primeras elecciones de marzo, es ahora la esperanza de esa parte de Turquía que sueña con acabar con Erdogan por medio de las urnas en el 2023.

Derrota del súper presidente

La apisonadora electoral del AKP volvió a ser efectiva en las elecciones municipales del 31 de marzo, como lo ha sido en todos los comicios desde el 2002, gracias al apoyo en la Turquía rural, pero esta vez fue una victoria agridulce pese a obtener un 2 % más de votos que en las generales de junio de 2018. El CHP se alzó con la victoria en Estambul tras un recuento de infarto, pero el resultado fue impugnado por los islamistas que denunciaron «irregularidades» y la Justicia obligó a repetir los comicios. La decisión del Consejo Electoral provocó caceroladas en diferentes barrios del corazón económico y cultural del país, que es también la cuna política donde Erdogan comenzó su carrera como alcalde. «Creemos que hubo corrupción organizada, irregularidades y completa anarquía en las elecciones de Estambul. Hemos visto que hubo prácticas ilegales relacionadas con las listas de votantes y los funcionarios de las urnas», declaró el presidente ante sus seguidores cuando conoció la decisión sobre la repetición de los comicios en los que el AKP salió derrotado.

La de marzo fue la primera cita con las urnas desde que el verano pasado Erdogan se convirtiera en 'súper-presidente' al transformar Turquía en un sistema presidencialista, pero los poderes extraordinarios que se otorgó no han sido suficientes para frenar la crisis económica y hacer frente al descontento en ciudades como Ankara o Estambul, que pasan al control del opositor CHP. El mandatario tiene ahora cuatro años sin elecciones por delante para intentar reconducir la situación y recuperar la confianza de los grandes núcleos urbano. La economía es uno de los factores que explica esta derrota de un Erdogan que ha sido incapaz de frenar la entrada oficial del país en recesión técnica por primera vez desde el 2009. La lira ha sufrido una devaluación del 33% respecto al dólar y la inflación alcanza el 20 %, motivos que son la clave de la pérdida de Estambul para analistas como Abdullah Bozkurt, director del portal Nordicmonitor, quien recogió en su cuenta de Twitter que «se vuelve a cumplir la máxima de: ¿es la economía, estúpido!».

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