Carola Rackete, la capitana que ha puesto en jaque a Salvini

El ministro asegura que la arrestará si desembarca en Italia a migrantes rescatados

SEA-WATCH | EFE

Roma / corresponsal

Tras pasar 24 horas a tres millas del puerto de la isla italiana de Lampedusa a la espera de la autorización a desembarcar, el barco Sea Watch 3, con 42 migrantes rescatados en alta mar, intentó ayer tarde acercarse a la bocana del puerto, pero fue obligado a parar los motores mientras la Guardia de Finanza accedía a la embarcación. El miércoles la comandante Carola Rackete desafió al ministro del Interior Matteo Salvini, alegando una situación de emergencia debido al estado de las personas rescatadas el pasado 12 de junio, y entró en aguas territoriales italianas con la intención de desembarcar a los inmigrantes.

Con 31 años, la activista alemana al mando del barco humanitario, que ha conseguido encender la ira del ultraderechista Salvini, es licenciada en Ciencias Náuticas por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Baja Sajonia (Alemania) y tiene un máster en Conservación del Medio Ambiente por la Universidad de Edge Hill en Reino Unido.

Su pasión por el mar la llevó a sacar el título de primera oficial de cubierta por la Oficina Federal de Navegación e Hidrografía de Alemania. Rackete además habla cinco idiomas: alemán, inglés, español, francés y ruso, y con 23 años se embarcó en un rompehielos en el Polo Norte. Fue segunda oficial del Artic Sunrise de Greenpeace y desde el 2016 colabora con la oenegé alemana Sea Watch.

Obligación moral de ayudar

La prensa italiana de derecha acusa a la activista de ser «rica y vegana» mientras ella explica que cuando se dio cuenta que era una mujer «blanca, alemana, nacida en el país más rico y con el pasaporte adecuado», adquirió el compromiso de rescatar inmigrantes porque sintió «la obligación moral de ayudar a quienes no tienen las mismas oportunidades» que ella.

Aplicando el decreto Seguridad de Salvini, Rackete podrá ser arrestada con la acusación de favorecer el tráfico de personas y además se enfrentará a una multa entre 10.000 0 y 50.000 euros, así como al embargo del barco. Mientras se espera una solución para la acogida de los inmigrantes, Salvini no dudó en atacar duramente a los activistas de la oenegé acusándolos de ser «unos delincuentes y unos piratas», y arremeter contra Holanda, país de la bandera del barco, y Alemania, sede de la Sea Watch, por no acoger a los inmigrantes.

El ministro además amenazó a la Unión Europea con suspender el tratado de Schengen y no registrar la identificación de los inmigrantes que lleguen al país mientras se mostraba partidario de la «construcción de muros» para contener la inmigración. También pidió la intervención de la Justicia anunciando que Rackete será arrestada si pone pie en Italia.

Mientras todas las miradas se centraban en el barco alemán, una pequeña embarcaciones se acercaban ayer por la mañana a Lampedusa para descargar 10 inmigrantes sin ningún control por parte de las autoridades italianas.

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