Un informe oficial del Gobierno de EE. UU. admite que la situación de los centros de detención fronterizos es una «bomba de relojería»

El documento denuncia el «hacinamiento extremo» de los migrantes y las «condiciones insalubres» en las que permanecen los niños arrestados

Migrantes detenidos en un centro de McAllen, en Texas
Migrantes detenidos en un centro de McAllen, en Texas

Es un informe del propio Gobierno (de un órgano supervisor del Departamento de Seguridad Nacional), el que describe las deplorables condiciones en que se encuentran los migrantes, con personas hacinadas, sin acceso a duchas, ropa limpia o comida caliente. Alguno de los inmigrantes mostraba hasta carteles de petición de ayuda durante la visita de los inspectores. La propia policía de fronteras lo define como una «bomba de relojería». Además, para rematar, la Administración ha empezado a poner multas de hasta 500.000 dólares a inmigrantes que no han cumplido con órdenes de deportación. Este miércoles hubo manifestaciones por todo el país, una de ellas convocada frente a la Casa Blanca.

«Hacinamiento extremo»

La Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha reconocido el hacinamiento extremo, estancias largas y riesgos para la salud en los centros de la Patrulla Fronteriza en el sur de Texas (Estados Unidos), según informa Efe.

Tras una visita en junio a varios centros, este organismo de control ha elaborado un informe difundido este miércoles en el que alerta al DHS sobre la necesidad de atender el «peligroso hacinamiento y la prolongada detención de niños y adultos» en esa zona. Y añadió que el propósito del informe es «notificarle de un asunto urgente que requiere atención y acción inmediata».

El Inspector General del DHS, departamento al que permanece la Patrulla Fronteriza, recorrió durante su visita cinco comisarías de este cuerpo y dos puertos de entrada en el sector del valle del río Bravo (conocido como valle del río Grande en Estados Unidos).

El documento indica que, en el momento de la visita del inspector, había alrededor de 8.000 inmigrantes en las comisarías de la Patrulla Fronteriza, de los cuales unos 3.400 llevaban más de 72 horas y unos 1.500 más de diez días.

Má de 2.600 menores detenidos

Entre los detenidos había 2.669 menores de edad, de los que 826 (un 31 %), habían permanecido más del límite de 72 horas establecidas en los protocolos. El texto explica que cientos de menores permanecen en custodia en la frontera esperando a ser trasladados a instalaciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), encargado de cuidar de los pequeños inmigrantes no acompañados que son detenidos.

«Durante nuestra visita a cinco instalaciones de la Patrulla Fronteriza en el Valle del Río Grande, observamos hacinamiento grave de menores no acompañados y familias, poblaciones definidas como 'en riesgo' según los estándares de Transporte, Acompañamiento, Detención y Búsqueda (TEDS)» de la Patrulla Fronteriza, detalla el documento.

La mayoría de los adultos solteros, puntualizó el documento, no tuvieron acceso a las duchas mientras estaban en custodia de la Patrulla Fronteriza, algunos de ellos durante más de un mes. Los inmigrantes recibían, en cambio, toallitas húmedas, al tiempo que vestían durante días, semanas e incluso un mes la ropa con la que habían llegado.

Sin duchas para niños

Tres de las cinco estaciones visitadas no tenían acceso a duchas para niños, que tenían asimismo pocas oportunidades de cambiarse la ropa o de lavarla.

Al hablar de las familias, el informe indica que en algunos casos la Patrulla Fronteriza se vio obligada a mantener niños y familias en celdas con las puertas cerradas.

El informe señala que es trabajo del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) mantener a los detenidos durante largos períodos y no la Patrulla Fronteriza.

Condiciones insalubres

El informe se ha dado a conocer en medio de la controversia que generada en el país la situación de los pequeños inmigrantes detenidos en una comisaría de la Patrulla Fronteriza en Clint, Texas, donde, según denuncias de abogados que los visitaron, los menores permanecen en condiciones insalubres.

Según estas denuncias, los menores estaban sin pañales para los bebés, sin jabón, ropa limpia, cepillos de dientes, ni comida adecuada. 

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