Sánchez elige el 22 para la sesión de investidura y se reserva tres semanas para buscar apoyos

Su estrategia pasa por atribuir a Podemos, PP y Cs la responsabilidad de si hay que ir a elecciones

Batet anunció la sesión de investidura para el día 22 tras hablar por teléfono con Sánchez, quien estaba en Bruselas
Batet anunció la sesión de investidura para el día 22 tras hablar por teléfono con Sánchez, quien estaba en Bruselas

Madrid / La Voz

El mediodía del lunes 22 de julio. Finalmente esa es la fecha en la que arrancará el pleno del Congreso en el que Pedro Sánchez tratará de ser investido, tal y como confirmó ayer la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, tras una conversación telefónica con el candidato socialista.

Sánchez dedicará su intervención inicial a exponer las líneas maestras de su programa de Gobierno y, tras un receso para la comida, la sesión se reanudará a las 16.00 horas, cuando el resto de grupos parlamentarios comenzarán a fijar posición, un asunto que el guion establece que se prolongará hasta el día siguiente, por lo que no será hasta el martes 23 cuando se celebre la votación. En esta primera intentona necesita la mayoría absoluta, un apoyo de al menos 176 diputados que parece extremadamente complicado, por lo que todo invita a pensar que su verdadera oportunidad para ser investido llegará 48 horas después, el jueves 25, en un examen en el que el listón para el éxito se rebaja hasta la mayoría simple; es decir, lograr más síes que noes, algo que a estas alturas tampoco se antoja como una empresa sencilla.

De volver a fracasar, con la primera votación queda activado el reloj de dos meses que recoge la Constitución para la elección de un jefe del Ejecutivo. Durante este plazo, el rey Felipe VI volvería a retomar la ronda de consultas las veces que fuesen necesarias y, si lo considerase oportuno, podría volver a proponer a un nuevo candidato (parece imposible alguien distinto a Sánchez). Si nadie obtiene la confianza de la Cámara en estos dos meses, automáticamente se disolverían las Cortes y se convocarían elecciones generales a los 47 días; es decir, el domingo 10 de noviembre. La repetición electoral es un escenario que todos dicen rechazar, pero la amenaza de las urnas ya recorre los pasillos del Congreso. Cada vez son más las voces que apuntan a que Sánchez se someterá a esta primera votación con el único objetivo de presionar al resto de partidos y, en caso de que no cedan, señalarlos como culpables de que se vuelvan a sacar las urnas.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, deslizó este martes esta idea. «Esperamos un mínimo de cordura. É a súa responsabilidade. Sorpréndeme que responsabilice aos partidos cos que non quere gobernar de poñer trabas para a formación do Goberno. É o que ten apoiar ó populismo e ao independentismo catalán e vasco, que pasa factura», dijo, según informa María M. Guntín desde la delegación de La Voz en Lugo. 

El mismo bloque de la moción

Con la negativa del PP y Cs, a Sánchez no le queda otra opción que intentar construir su mayoría buscando pactos en el mismo bloque de la moción de censura: Podemos, PNV, Compromís, independentistas catalanes y Bildu. De momento solo tiene cerrado el apoyo del diputado de PRC, que ya oficializó su respaldo a cambio del compromiso de acelerar la llegada del AVE a Santander.

La primera llave para abrir el candado está en manos de Pablo Iglesias, quien continúa exigiendo su entrada en el Consejo de Ministros, algo que el presidente en funciones no parece dispuesto a conceder. Irene Montero, portavoz de Podemos en el Congreso, auguró que «Sánchez camina a una investidura fallida» con la única intención «de presionar a Cs». Las alianzas con Compromís y el PNV suenan más asequibles. Los valencianos exigen una revisión del modelo de financiación autonómico, y los vascos, en su línea habitual, se harán de rogar hasta el último suspiro en busca de más competencias o inversiones en infraestructuras. La última llave sigue en manos de los secesionistas catalanes (ERC y JxCat) o de Bildu. Sánchez necesita que se abstenga al menos una de estas tres formaciones.

De cara a buscar esos apoyos, el PSOE comenzará la próxima semana una nueva ronda de contactos con los líderes del resto de partidos, de la que volverá a excluir a Vox y a los herederos de Batasuna. El propio Sánchez repetirá reunión con Pablo Iglesias y Pablo Casado. El presidente de Cs, Albert Rivera, como hizo en la anterior ocasión, no acudirá a la cita: «No tengo nada más que hablar», dijo, pidiendo a Sánchez que no le haga «perder más el tiempo». Casado sí se presentará: «Es mi obligación, va en el sueldo», expuso, aunque volvió a reiterar que como jefe de la oposición no facilitará su investidura.

EL CALENDARIO

22-07-2019

Arranca el pleno

El candidato socialista a la presidencia del Ejecutivo, Pedro Sánchez, comenzará a exponer su programa de Gobierno a las 12 horas del lunes 22 de julio. Al día siguiente se celebra la primera votación, en la que necesita la mayoría absoluta. Si fracasa, a las 48 horas dispone de un segundo intento en el que solo requiere más síes que noes. En caso de que tampoco prospere, el reloj de dos meses para la disolución de las Cortes quedará activado desde el martes, fecha de la primera votación.

23-09-2019 

Disolución de las Cortes

La Constitución recoge que en los dos meses que siguen a la primera votación en el Congreso, el rey puede proponer a un candidato las veces que estime convenientes, pero de expirar este plazo sin que nadie obtenga la confianza de la Cámara, automáticamente se procederá a la disolución de las Cortes.

10-11-2019

Elecciones generales

Batet admitió ayer que a la hora de establecer el calendario para la investidura tuvo un peso importante la opción de una repetición electoral. Debido a un cambio en la legislación en la era Rajoy ante el miedo a elecciones en plena Navidad, los comicios se celebrarían 47 días después de la disolución de las Cortes.

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