Sánchez elige el 22 para la sesión de investidura y se reserva tres semanas para buscar apoyos

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID / LA VOZ

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Batet anunció la sesión de investidura para el día 22 tras hablar por teléfono con Sánchez, quien estaba en Bruselas
Batet anunció la sesión de investidura para el día 22 tras hablar por teléfono con Sánchez, quien estaba en Bruselas Juan Carlos Hidalgo | EFE

Su estrategia pasa por atribuir a Podemos, PP y Cs la responsabilidad de si hay que ir a elecciones

03 jul 2019 . Actualizado a las 10:03 h.

El mediodía del lunes 22 de julio. Finalmente esa es la fecha en la que arrancará el pleno del Congreso en el que Pedro Sánchez tratará de ser investido, tal y como confirmó ayer la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, tras una conversación telefónica con el candidato socialista.

Sánchez dedicará su intervención inicial a exponer las líneas maestras de su programa de Gobierno y, tras un receso para la comida, la sesión se reanudará a las 16.00 horas, cuando el resto de grupos parlamentarios comenzarán a fijar posición, un asunto que el guion establece que se prolongará hasta el día siguiente, por lo que no será hasta el martes 23 cuando se celebre la votación. En esta primera intentona necesita la mayoría absoluta, un apoyo de al menos 176 diputados que parece extremadamente complicado, por lo que todo invita a pensar que su verdadera oportunidad para ser investido llegará 48 horas después, el jueves 25, en un examen en el que el listón para el éxito se rebaja hasta la mayoría simple; es decir, lograr más síes que noes, algo que a estas alturas tampoco se antoja como una empresa sencilla.

De volver a fracasar, con la primera votación queda activado el reloj de dos meses que recoge la Constitución para la elección de un jefe del Ejecutivo. Durante este plazo, el rey Felipe VI volvería a retomar la ronda de consultas las veces que fuesen necesarias y, si lo considerase oportuno, podría volver a proponer a un nuevo candidato (parece imposible alguien distinto a Sánchez). Si nadie obtiene la confianza de la Cámara en estos dos meses, automáticamente se disolverían las Cortes y se convocarían elecciones generales a los 47 días; es decir, el domingo 10 de noviembre. La repetición electoral es un escenario que todos dicen rechazar, pero la amenaza de las urnas ya recorre los pasillos del Congreso. Cada vez son más las voces que apuntan a que Sánchez se someterá a esta primera votación con el único objetivo de presionar al resto de partidos y, en caso de que no cedan, señalarlos como culpables de que se vuelvan a sacar las urnas.