¿Cómo recuerdas el secuestro que marcó el declive de ETA?

Iago García
Iago García REDACCIÓN | LA VOZ

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Hace 22 años Miguel Ángel Blanco era secuestrado por ETA en Ermua. Apenas 48 horas después, con solo 29 años, este concejal del Partido Popular recibía dos disparos. El rechazo de la sociedad española hacia la banda terrorista supuso el principio del fin de su trayectoria asesina

11 jul 2019 . Actualizado a las 18:50 h.

A algunos los cogió en la playa. Otros, merendaban y se topaban con la noticia en el televisor. Veraneantes que viajaban en coche ponían la radio y escuchaban la última hora: A las cuatro de la tarde del jueves 10 de julio de 1997 era secuestrado por ETA Miguel Ángel Blanco.

Obviando sus ideas (era concejal del PP en la localidad vizcaína de Ermua), quizás el único motivo de la actuación terrorista, Blanco era hijo, novio y un joven, en muchos aspectos, ejemplar. Hacía nueve días, la Guardia Civil había liberado a José Antonio Ortega Lara, tras 532 días de encierro en un zulo de Mondragón (Guipúzcoa) y detenido a los cuatro terroristas implicados. El comando Donosti buscó un macabro golpe de efecto y fijó su objetivo en el edil popular.  

Los españoles se debatían entre la esperanza de que saliera con vida del cautiverio y el temor de que, como tantas otras veces, acabase asesinado, como finalmente ocurrió. La tarde del día 12 fue tiroteado y luchó por su vida hasta que falleció la madrugada del domingo día 13. Lo dejaron agonizando hasta que dio con el un sargento de la Guardia Civil. Nada pudo hacerse por salvarle. Para los terroristas, Miguel Ángel Blanco es un número, la víctima 778 de un total de 829. Para el resto de la sociedad fue la simbólica gota que colmó el vaso de una trayectoria terrorista ya injustificable. Aquel rechazo cívico recibió el nombre de espíritu de Ermua. Las multitudinarias manifestaciones de las manos blancas y un cántico repetido por todo el territorio: «ETA, aquí tienes mi nuca». En cierto modo, hace dos décadas le perdimos el miedo a los terroristas y ese clamor popular supuso a la postre el declive de la banda hasta que en 2011 se produjo el cese definitivo de la actividad armada (en 2017 fue el punto y final con el desarme y el anuncio de disolución).