300 horas para una investidura difícil

Sánchez e Iglesias centran sus energías en dominar el relato para culpar al otro del bloqueo


Madrid / La Voz

Cuando restan 300 horas para el arranque del debate de investidura en el que Pedro Sánchez buscará salir reelegido presidente, las posturas del PSOE y de Podemos se encuentran tan distanciadas que el éxito del candidato parece poco menos que imposible.

Buena prueba de ello es que los dos partidos vuelcan gran parte de sus esfuerzos en empezar a culpar al otro de una repetición electoral el 10 de noviembre que gana peso con el paso de los días. Tanto los del partido morado como los socialistas se acusan mutuamente de no hacer ni el amago de una mínima concesión en sus exigencias para que España cuente con un Gobierno a finales de julio. La importancia del relato.

Iglesias sigue obcecado en formar parte del Consejo de Ministros. Sánchez se muestra inflexible: no permitirá la entrada de gente de Podemos en su Gabinete, accediendo solo a su integración en escalafones inferiores de la Administración, como secretarías y subsecretarías del Estado. Las carteras de su futuro Ejecutivo están reservadas para socialistas e «independientes» acordados por ambas formaciones. Esta disputa entre montar un Gobierno de coalición o uno de cooperación, que más que un tira y afloja se ha convertido en un tira y tira, mantiene las negociaciones bloqueadas. 

Lucha por los sillones

En realidad se trata de una lucha por las sillas, aunque dentro de esa precaución por cuidar el relato ninguna de las dos fuerzas lo reconocerá abiertamente. Desde las direcciones de los dos partidos desprenden día sí y día también informaciones con las que buscan retratar al otro como un avaricioso que antepone su proyecto a la gobernabilidad.

Los últimos puentes entre Ferraz y Princesa volaron por los aires a la conclusión del encuentro que mantuvieron sus máximos dirigentes este martes. Nada más levantarse de la silla, ambos dieron órdenes de soltar a los perros para morder al otro.

En Podemos niegan que Iglesias se presentase al encuentro con la exigencia de ser el vicepresidente del Gobierno, tal y como desprendieron desde el PSOE, asunto en el que insistió este miércoles Carmen Calvo: «El señor Iglesias estaba hace tres años en ‘quiero ser vicepresidente’ y votó en contra de Sánchez’ y hoy lo veo en el mismo sitio», dijo en Telecinco la número dos del Ejecutivo en funciones.

También dentro de ese intento por hacerse con el relato, dirigentes de uno y otro lado intentan colocar en su desfile diario por radios y televisiones un retahíla de buenas palabras y mejores intenciones de colaborar, que poco o nada tienen que ver con la realidad. Buenas palabras son las que se dedicaron ayer Irene Montero y Adriana Lastra a su paso por los micrófonos de la Ser. La portavoz parlamentaria de Podemos se mostró partidaria de sentarse a hablar, «sin vetos y sin exclusiones», puntualizó, tratando de defender los sillones ministeriales que Podemos cree que le corresponden. Montero sugirió que Sánchez acabará tragando, y que «más tarde o más temprano habrá coalición», dijo, abriendo la opción de repetir otro intento de investidura en septiembre, algo a lo que se niegan los socialistas.

La portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, recogió el guante de intentar reconstruir puentes, y garantizó que nada más salir del estudio daría un telefonazo a su interlocutora para una reunión esa misma tarde. Finalmente se quedó en una llamada telefónica. «Todo sigue igual que ayer», comentaron fuentes de Podemos. Nadie se sentará a negociar hasta que se levanten los vetos.

Y si los socialistas intoxican con el apego de Iglesias al sillón, desde Podemos contraatacan deslizando que Sánchez no quiere aliarse, y que todo es un teatrillo para acabar pactando con la derecha. Para ello se valieron de una carta firmada por diputados del PSOE exigiendo al PP responsabilidad, recordando que ellos acabaron absteniéndose con Rajoy (justo lo que le costó el cargo a Sánchez). Además, los conservadores calificaron de «una broma de mal gusto» que quienes impulsaron una moción de censura contra Rajoy pidan ahora que sus diputados se abstengan ante la investidura del socialista. Desde Podemos también dan voz a una información de Público en la que se asegura que en el 2016 Sánchez le había garantizado la vicepresidencia a Albert Rivera tras su pacto. El presidente de Ciudadanos sigue rechazando la reedición de ese acuerdo.

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