El 4 de julio deja en bancarrota las arcas de Washington

La alcaldesa de la capital reclama a Trump los gastos de seguridad


washington / e. la voz

Donald Trump está encantado con su fiesta del 4 de Julio. A pesar de que no colmó las expectativas generadas por el propio presidente y dejó algunos momentos para la mofa, como su aseveración de que el Ejército estadounidense «tomó los aeropuertos» en guerras en las que faltaba todavía un siglo para la invención de los aviones -se justificó después alegando un apagón en la pantalla del teleapuntador-, Trump la valoró como un «tremendo éxito». El evento llenó de seguidores e invitados el espacio próximo al monumento a Lincoln de Washington, pero a su vez vació las arcas del fondo de seguridad de la capital estadounidense a casi tres meses del cierre del año fiscal.

Los 1,7 millones de dólares que le costaron a la ciudad los fastos del presidente, combinados con el despliegue policial dos días después, en que se manifestó un pequeño grupo de extrema derecha afín a Trump, han llevado el fondo a la bancarrota.

La alcaldesa de la ciudad, Muriel Bowser, ha enviado esta semana una carta con destino la Casa Blanca en la que solicita al presidente que «reembolse» a Washington lo que le debe. En caso contrario, Bowser advierte que el fondo acumulará un déficit de 6 millones de dólares a 30 de septiembre, final del año fiscal, lo que obligaría al Ayuntamiento a «cubrir millones de dólares de gastos federales» con dinero de los contribuyentes de la capital.

El bautizado como Saludo a Estados Unidos, con motivo del Día de la Independencia, fue un capricho del presidente del que aún se desconoce el presupuesto total. El Pentágono explicó esta semana que su participación generó un gasto de 1,2 millones de dólares, que incluyen, entre otros, el vuelo de diversos aviones militares y el desplazamiento de los tanques que flanquearon al presidente durante su discurso.

A su vez, David Bernhardt, secretario de Interior, confirmó que se desviaron 2,8 millones de dólares de otras partidas ya presupuestadas, de las cuales 2,5 tenían como fin la mejora de los parques nacionales del país. Por su parte, Chris Rodriguez, director de Seguridad de Washington, estimó que el total del acto sextuplicó la inversión de celebraciones anteriores. Eran tiempos en los que los presidentes se mantenían al margen de la fiesta.

El fondo afectado se financia con dinero federal que compensa a la ciudad por su gestión de la seguridad de actos relacionados con la presidencia, como la toma de posesión de un nuevo mandatario o la visita de una autoridad extranjera, además de grandes manifestaciones, que se han disparado desde que Trump ocupa la Casa Blanca.

De hecho, en su misiva, Bowser le recuerda al presidente que todavía no ha reembolsado los 7 millones de dólares que la ciudad invirtió durante su toma de posesión, en enero del 2017, algo que sí hizo su predecesor, Barack Obama. Un portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, confirmó la recepción de la carta de la alcaldesa, a la que responderá «de manera oportuna». Por si quedaba alguna duda, Donald Trump ya ha anunciado que su intención es repetir en el año 2020.

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