Sánchez fracasa en su segundo intento

La abstención de Unidas Podemos tras rechazar una vicepresidencia y tres ministerios impide por segunda vez en tres años que el socialista pueda formar Gobierno y acerca más la repetición electoral

Pedro Sánchez, abatido, durante la segunda votación en la que se confirmó el rechazo del Congreso a su candidatura
Pedro Sánchez, abatido, durante la segunda votación en la que se confirmó el rechazo del Congreso a su candidatura

MAdrid / La Voz

Tan pronto como la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, confirmó ayer el fracaso de Pedro Sánchez en su intento de investidura, el candidato socialista se encerró con sus asesores en la sala de la que dispone el Gobierno en la Cámara para mascar la derrota con la ayuda de un ibuprofeno. Por su parte, Pablo Iglesias abandonó el hemiciclo por el extremo opuesto para evitar a la prensa. En el camino se encontró con un exdiputado popular con el que estableció una buena relación en la pasada legislatura y que se interesó por la posibilidad de que acaben tejiendo un Gobierno de coalición en los próximos dos meses. «Espero que sí, difícil no lo he puesto», argumentó. Los líderes de los principales partidos de izquierda se mostraban abatidos tras haber sido incapaces de llegar a un acuerdo.

Como en el 2016, Sánchez volvió a tropezar, y de nuevo con Iglesias como gran verdugo. El secretario general socialista se quedó muy lejos de la mayoría simple que marca la ley para lograr la confianza de la Cámara. Prácticamente en solitario, al haber logrado sumar a su grupo tan solo el apoyo del diputado del PRC de Revilla para obtener un total de 124 votos a favor. Enfrente, los 155 noes del PP, Cs, Vox, JxCat, CC y NS. Por la abstención se decantaron los 14 representantes de ERC, los seis del PNV, los cuatro de Bildu, el de Compromís y los 42 de Unidas Podemos.

Finalmente, Pablo Iglesias dijo no a la última oferta de Sánchez para el bipartito, en la que le concedía una vicepresidencia para Irene Montero y tres ministerios, y que el líder de Podemos consideró «humillante» al entender que su formación quedaría relegada al papel de una mera comparsa de los socialistas. Podemos exigía más poder y, sobre todo, disponer de un mayor presupuesto, algo que Sánchez le afeó en el pleno de ayer, acusándolo de pretender montar «dos Gobiernos en un Gobierno». 

Oferta imposible en directo

Uno de los grandes desencuentros que alegaron las dos partes para justificar la falta de un acuerdo fue la cartera de Trabajo, que Sánchez se mostró imposibilitado de ceder ante el pánico que suscita la formación morada en la CEOE. Iglesias se lo recriminó en su turno, lanzando una última contraoferta en pleno directo desde la misma tribuna de oradores y a poco menos de media hora de la votación, renunciando a esa cartera si al menos les concedía el control sobre las políticas activas de Empleo. Era consciente de que Sánchez no podía aceptar, y menos en esas circunstancias; lo único que perseguía era retratarlo como un tacaño. «Es muy difícil negociar en 48 horas lo que no se ha querido en 80 días», le espetó.

Este fracaso dispara la opción de unas elecciones el próximo 10 de noviembre. Según repitió el propio Sánchez en las últimas semanas, el de este jueves sería su único intento, aunque a nadie le sorprendería un cambio de opinión. Cuando ayer se les preguntaba a los dirigentes del PSOE por la posibilidad de septiembre, se lavaban las manos afirmando que «ahora ya no es candidato». Ahora los tiempos los marca Felipe VI, que esta misma mañana recibirá a Batet en la Zarzuela. Iglesias, en ese intento de hacerse con el relato, quiere volver a sentarse. «Le vuelvo a tender la mano. No lleve a los españoles a unas elecciones y negocie con nosotros desde el respeto», dijo.

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