El Gobierno saca pecho por la marcha de la economía en el cierre del curso

Sánchez evita comparecer ante los medios mientras el PSOE insiste en gobernar solo

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, el jueves, antes de un reunión con representantes de asociaciones a favor de la igualdad de género
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, el jueves, antes de un reunión con representantes de asociaciones a favor de la igualdad de género

Redacción / La Voz

«La falta de un Gobierno plenamente operativo tiene costes para la economía. Hay que romper el bloqueo y constituir un Ejecutivo con capacidad para abordar las medidas y reformas pendientes». Así de contundente se mostró ayer Nadia Calviño, ministra de Economía en funciones, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que -rompiendo la tradición- no compareció el presidente para hacer el balance del cierre del curso.

En su lugar lo hicieron Calviño y la ministra portavoz, Isabel Celaá. La primera sacó pecho sobre la «robustez» de la economía, al tiempo que alertó del riesgo que para su futuro crecimiento supone carecer de Ejecutivo, por lo que instó a «no perder un minuto» y acabar con el bloqueo. La segunda remachó el mensaje, reclamando la abstención de PP y Ciudadanos para facilitar la formación de Gobierno, eso sí, monocolor. 

Prioridad: evitar las elecciones

Celaá aseguró que la prioridad de Sánchez es evitar otras elecciones, por lo que está trabajando «de manera incansable» para conseguir un acuerdo alternativo a la fórmula fallida de un Gobierno de coalición con Unidas Podemos. En este sentido, se refirió a la ronda de contactos que el presidente ha iniciado -y proseguirá la próxima semana- con diversos colectivos y agentes sociales, con los que «actualizar» el programa socialista e introducir las «prioridades» de la sociedad civil, en aras de un acuerdo programático con la formación morada, con quien, en cambio, aún no ha hablado.

«Pedimos que la izquierda, a la socialdemocracia, que se una a este nuevo espacio compartido que nos permita tener Gobierno en septiembre y romper el bloqueo establecido por esa derecha que no se aviene a abstenerse en una sesión de investidura, pese a que dice ser defensora de la institucionalidad», sostuvo, reiterando sus mensajes a progresistas y conservadores.

Preguntada por el motivo que podría llevar al PP a abstenerse -algo prácticamente imposible después de que el PSN haya accedido al Gobierno en Navarra gracias a Bildu, lo que los populares consideran una «traición» de los socialistas- Celaá apeló al «respeto institucional». Señaló que eso fue lo que llevó al PSOE, «con gran esfuerzo y sufrimiento interno», a abstenerse en el 2016, «sin nada a cambio» por parte de Rajoy. «Pedimos lo mismo que se nos pidió entonces e hicimos», subrayó, echando, sin embargo, balones fuera sobre el hecho de que en aquel momento Pedro Sánchez se enrocó en el «no es no» y dimitió. «Hablamos de fuerzas políticas, no de soluciones respetables, pero individuales. El PSOE, con gran sufrimiento, se abstuvo. Eso es lo que pedimos», remachó, insistiendo en el guiño a la derecha de que no quieren un Gobierno que dependa de las fuerzas independentistas.

La nueva ronda de negociaciones con los líderes de la oposición queda a expensas del despacho de Sánchez con Felipe VI, previsto para el miércoles, en el palacio de Marivent. 

El lustre económico

Calviño, por su parte, sacó lustre a los últimos datos publicados sobre crecimiento y empleo, y ello pese a los evidentes signos de enfriamiento de la economía que, sin embargo, no han impedido a los organismos internacionales mejorar sus previsiones de crecimiento para este año (entre el 2,3 % y el 2,4 %, algo a lo que el Ejecutivo también tiene previsto sumarse).

Minutos después de que desde Moncloa confirmaran que el Gobierno la había retirado de la lista de candidatos a presidir el FMI, con el objetivo de lograr el mayor consenso europeo posible, la ministra puso en valor la fortaleza de España, que encadena 22 trimestres de crecimiento interanual (19 por encima del 2 %) y que se espera que cierre este año con un avance del PIB del 2,3 %.

PP y Podemos no se mueven de sus posiciones ante un nuevo intento de investidura 

El llamamiento del Ejecutivo a derecha e izquierda pidiendo que faciliten un nuevo intento de investidura del candidato socialista en septiembre ha resultado -al menos, de momento- estéril. Y es que este viernes, tanto el PP como Unidas Podemos se enrocaron, igual que los socialistas, en sus posiciones.

El número dos del PP, Teodoro García Egea, advirtió a Pedro Sánchez que «abandone toda esperanza» de ser investido gracias a una hipotética abstención de los populares. Le acusó, además, de tener bloqueado el Gobierno y el país y de haber generado la desconfianza, ya no solo de empresarios e inversores, sino incluso de quienes le dieron su apoyo hace un año, como Pablo Iglesias.

García Egea también arremetió contra Sánchez por «no dar la cara» e irse de vacaciones «mientras que millones de españoles engrosan las listas del paro». «Se esconde porque se avergüenza de su gestión», sostuvo, y por eso evitó la tradicional comparecencia para hacer balance del curso.

Las críticas no fueron menos duras desde Unidas Podemos, donde sostuvieron que, de continuar defendiendo un acuerdo «a la portuguesa», es decir, programático en lugar de un Gobierno de coalición, Sánchez «volverá a fracasar» en septiembre.

Para la formación morada, un Ejecutivo compartido es la única fórmula aceptable. Se lamentan de que los socialistas no hayan retomado los contactos y no ocultan su malestar por el hecho de que insistan en pedir la abstención de la derecha, a la vez que los señala a ellos como socios preferentes. «Tienen fragilidad de principios», subrayan desde Podemos.

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