Johnson propone un sistema de puntos que primará a inmigrantes cualificados

Expertos y entidades humanitarias temen más restricciones que con May y Cameron

Boris Johnson y su ministra del Interior, Priti Patel
Boris Johnson y su ministra del Interior, Priti Patel

londres / e. la voz

«Nadie más que yo cree fuertemente en los beneficios de la inmigración para nuestro país, pero tengo claro que el sistema de migración debe cambiar». Con estas palabras, pronunciadas en su primer discurso ante el Parlamento hace poco más de una semana, el primer ministro británico Boris Johnson dejó claro que la cuestión migratoria no solo fue combustible para su campaña por el brexit en el 2016, sino que lo será también para su mandato. Su intención, según anunció a los legisladores, es cambiar el régimen para copiar el australiano.

La noticia ha disparado las alarmas entre expertos y organizaciones de derechos humanos, los cuales temen la implantación de políticas aún más restrictivas de las que ya se impusieron bajo las administraciones también conservadoras de David Cameron y Theresa May, en especial a semanas de la salida de la UE y del fin de la libre circulación de personas en el país.

La idea de Johnson, que fue respaldada por su secretaria de Home Office (ministra del Interior), Priti Patel, en un artículo en The Sunday Mail, consiste en imponer un sistema mediante el cual las visas y permisos de residencia se otorguen a personas de acuerdo a las necesidades de la economía, para lo cual se tomarán en cuenta factores como la edad, los conocimientos del inglés, los estudios y la formación.

«Priti Patel cuenta con un largo historial de votos en contra de la protección básica de los derechos humanos. Que esté al frente del Ministerio del Interior es extremadamente preocupante», advirtió Clare Collier, directora de la organización pro derechos humanos Liberty, en clara alusión al hecho de que la ministra, a pesar de ser hija de emigrantes indios que huyeron de Uganda, ha respaldado las mociones que buscan hacer más restrictivo el sistema de asilo y es partidaria de que las mujeres embarazadas sin papeles puedan terminar en cárceles para inmigrantes irregulares. 

Crecen las dudas

Desde la prestigiosa London School of Economics han alertado sobre las consecuencias de importar el modelo australiano de inmigración «por puntos». ¿La razón? «No es lo que lo que los empleadores desean», afirmó Heather Rolfe, directora de Política Social de del Instituto Nacional de Economía e Investigación Social (NIESR, por sus siglas en inglés), en un artículo publicado esta semana por el centro de estudios británico.

«Los empresarios quieren un sistema de inmigración sencillo», agregó la experta, quien indicó que la propuesta del Gobierno de «atraer a los que tengan mayores habilidades y talentos», aunque en el papel luce bien, en la práctica podría suponer un obstáculo para el desarrollo de sectores que requieren de trabajadores menos cualificados como la hostelería, la agricultura, la construcción o los servicios sociales.

¿El motivo? «Los empleadores en determinados sectores dependen de la mano de obra migrante, no porque no capaciten o inviertan en tecnología, sino por la escasez de trabajadores británicos. Esto es particularmente cierto en las industrias de bajos salarios, donde el 35 % de los empleadores mencionan la escasez como la razón principal para reclutar migrantes», agregó Rolfe.

Por su parte, el director de Inmigración, Comercio y la UE del centro de estudios IPPR, Marley Morris, afirmó que la propuesta del Ejecutivo de Johnson no es clara, por lo que se desconoce si el nuevo modelo por puntos, que de implementarse podría aplicarse a los ciudadanos de la Unión Europea que busquen establecerse en el Reino Unido tras el brexit, también requeriría del «patrocinio» de un empleador o no.

Morris cree que lo ideal sería que los migrantes no estuvieran atados a un empleador. «Los empleadores darían la bienvenida a esta ruta como una forma de contratar fácilmente a los migrantes. También podría ser una opción atractiva para los ciudadanos de la UE, dado que un gran número de trabajadores de la UE en el Reino Unido son jóvenes y altamente cualificados, por lo que obtendrían buenos resultados en esta ruta», explicó.

Hasta el mes de noviembre del 2018 el número de ciudadanos procedentes del bloque comunitario que se instalaron en las islas británicas fue de 74.000, el menor número en seis años, mientras que el número de migrantes extracomunitarios alcanzó los 248.000, la mayor cifra en casi tres lustros, según los datos de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido.

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