Madrid / La Voz

Presión. Esa es la palabra que mejor define el escenario político nacional en el arranque de agosto. Cuando se cumplen exactamente cien días sin Gobierno -desde las elecciones del 28 de abril- y después de que Felipe VI llamara este domingo a los líderes de las formaciones a aplicarse para evitar unos nuevos comicios, el PSOE ha redoblado su placaje para ganar el pulso en el nuevo intento de investidura de Pedro Sánchez, con el 23 de septiembre como límite. Para alcanzar acuerdos que permitan formar Ejecutivo, acabando con la parálisis que impone la interinidad, quedan 48 días, menos de la mitad de los que ya han pasado -infructuosos- desde las elecciones. La arena política arde más que la de playa: 

Presión a podemos

Colectivos sociales, palanca para arrastrar a los morados. Sánchez continuó ayer la ronda de contactos iniciada el jueves con organizaciones sociales para incorporar sus prioridades al programa «progresista», a cuyo pacto los socialistas quieren arrastrar a Unidas Podemos, tras cerrarle la puerta al Gobierno de coalición en el que, sin embargo, insiste la formación morada. Ayer fue el turno de los colectivos ecologistas y el jueves será el de los sindicatos. Aunque se niegan a ser palanca para forzar el respaldo de Podemos al PSOE, organizaciones como Ecologistas en Acción o Greenpeace trasladaron al presidente y a la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, la necesidad de una ley de cambio climático «más ambiciosa y urgente» y de avances más allá de las palabras. «Piden más [medidas] y más deprisa», resumió Ribera, valorando positivamente el encuentro y aprovechando para recordar que las políticas para afrontar el reto medioambiental requieren que haya Ejecutivo cuanto antes.  

ContactoS territoriales

Ronda con las formaciones minoritarias. También ayer, acompañado por el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, Sánchez se reunió con los líderes de Compromís (la vicepresidenta valenciana Mónica Oltra y el diputado nacional Joan Baldoví), en el primero de los contactos que tendrá con organizaciones políticas para recabar apoyos, después de que Baldoví se abstuviera en julio. 

Para ganarse su voto -pendiente del cierre de un documento con una batería de asuntos «en los que hay acuerdo en lo sustancial»-, Ábalos se comprometió a reformar la financiación autonómica en el primer año de esta legislatura, así como que el primer real decreto que vea la luz sea el de liquidación de los anticipos a cuenta para que las comunidades puedan disponer de tesorería. Precisamente eso le reclamó el presidente de la Xunta a la ministra de Hacienda hace una semana. Cuando Feijoo le recordó a Montero la deuda de 700 millones con Galicia, esta se escudó en la imposibilidad de que la abone un Gobierno interino.

APREMIO AL PP

Las necesidades de Galicia, moneda de cambio. Junto con su oferta a la izquierda de un Gobierno «a la portuguesa», coexiste el mensaje socialista a la derecha: su abstención, reclamada con modos cada vez más exigentes. El viernes la ministra portavoz pidió al PP «lealtad institucional» y ayer la titular de Industria, Reyes Maroto, recuperó el argumento en Galicia, a cuenta de la venta de las fábricas de Alcoa y de la necesidad del estatuto del consumidor electrointensivo. Instó a Feijoo a ser «mucho más proactivo» con su jefe de filas, Pablo Casado, para lograr la abstención del PP en la investidura, y propiciar así «la formación de un Gobierno que Galicia necesita con urgencia».

El PP sostiene que Sánchez «es el problema» y le pide que dé paso a otro candidato 

A la insistencia de los socialistas para que el PP posibilite la investidura, el número dos de la formación conservadora, Teodoro García Egea, respondió este lunes con una propuesta alternativa: que Sánchez desista y dé paso a otro candidato o, rizando el rizo de lo improbable, que sea el PSOE el que se abstenga ante una «alianza de los constitucionalistas».

En respuesta al llamamiento que la víspera hizo Felipe VI, el secretario general del PP cargó contra el presidente en funciones asegurando que «él es el problema, porque no consigue aglutinar una mayoría; es el elemento de bloqueo». Por ello, pidió que Ferraz «proponga otro nombre», porque «ni Podemos se fía» de Sánchez. Eso sí, dejó claro que, de darse tal situación, el voto del PP tampoco se movería de la abstención, aunque sí podría hacerlo el de las formaciones de izquierdas.

«Que no bloqueen»

La respuesta de los socialistas fue contundente: «Si tienen alternativa de Gobierno, que la presenten. Si no, que no bloqueen», espetó Ábalos, urgiendo al PP a «encajar» los resultados electorales y «asumir» que habían perdido.

Por su parte, el exdirigente de Unidas Podemos y actual líder de Más Madrid, Íñigo Errejón, hizo este lunes un llamamiento a Sánchez e Iglesias reclamando que paren de «humillarse» y dejen de lado «la testosterona» en la negociación para llegar a un acuerdo que evite nuevos comicios, como planteó el monarca.

Comentarios

Cien días sin Gobierno en España