El embargo de Trump contribuye al agravamiento de la crisis en Venezuela

La contundente medida económica de Washington permite que el régimen de Maduro se excuse de sus errores

Pintada en una pared de Caracas
Pintada en una pared de Caracas

CARACAS / CORRESPONSAL

Tener incidencia no es lo mismo que tener responsabilidad. Ese es el criterio de los expertos en relación con el nuevo embargo de Estados Unidos a los activos de Venezuela en el país norteamericano (extensivo a todos los países que tengan relaciones con el régimen de Maduro y activos dentro de EE.UU.), que señalan que los problemas de Venezuela son muy previos a las sanciones del país norteamericano, pero que estas los han agravado. 

Luis Oliveros, economista venezolano, señaló que, sin embargo, las sanciones de Estados Unidos, al igual que las aplicadas a Cuba en la década de los años 60 del siglo pasado, serán aprovechadas políticamente por el régimen de Nicolás Maduro. Le permitirán excusarse por sus errores y dificultarán mucho más las posibilidades del régimen para mover sus activos. También perjudicarán más a los venezolanos para alimentarse u obtener las medicinas que necesitan.

El embargo implica para el régimen la imposibilidad concreta de endeudarse utilizando cualquier activo venezolano en el exterior, principalmente Citgo, la petrolera propiedad de PDVSA en EE.UU., que está hipotecada a la rusa Rosneft.

Según la orden ejecutiva del Gobierno de Donald Trump, cualquier empresa que haga negociaciones con el régimen de Maduro corre con la posibilidad de ser sancionada, pero las transacciones entre ciudadanos particulares venezolanos (no sancionados) y estadounidenses está permitida.

«Pese al embargo de EE.UU. podrán comprarse medicinas y alimentos», ha advertido el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. Y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro indicó explícitamente que alimentos y medicinas quedan fuera del embargo, pese a lo cual el canciller del régimen de Maduro, Jorge Arreaza, afirmó que «no hay manera de comprar medicinas ni nada en ese referente».

La analista militar Rocío San Miguel considera que EE.UU. se equivoca con una medida que galvanizará a las fuerzas armadas alrededor de Maduro. «No veo la posibilidad de que esto genere un quiebre interno (en el Ejército) que lleve a cambios».

El bloqueo económico pone en suspenso las negociaciones venezolanas en Barbados 

Pedro García oTERO

El régimen de Nicolás Maduro calificó como «una patada a la mesa de diálogo» el embargo dictado contra los activos del Estado venezolano por parte del régimen de Donald Trump, pero de momento no abandona la mediación ofrecida por Noruega en la isla caribeña de Barbados, como tampoco lo hizo la oposición venezolana: el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, afirmó que «las negociaciones se mantienen, porque tenemos que mantener la presión en todos los frentes», sin agregar más detalles. «Las medidas son una amenaza al sector privado, una amenaza mundial. Todos los países que tienen activos en Estados Unidos deberían estar preocupados. La medida incluye un embargo contra los proveedores de alimentos», afirmó la vicepresidenta del régimen de Maduro, Delcy Rodríguez.

Pero Guaidó, a su vez, respondió que «esto no es un embargo al país. Una empresa privada puede comprar medicinas y comida. El régimen usurpador puede comprar medicinas y comida», aclaró el presidente del Parlamento, quien agregó que «estas medidas protegen los activos de Venezuela (...) a esto llegamos por la soberbia de un régimen que nos ha llevado a esta situación de catástrofe humanitaria». 

Diálogo «muerto»

Dentro del chavismo y la oposición, sin embargo, comienzan a elevarse las voces que piden suspender las negociaciones, desde la calificación de «patada» por parte de Rodríguez como la de Luis Barragán, diputado opositor, que señaló que el diálogo «está muerto» y llamó a aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

El embargo de los activos del Estado venezolano en EE.UU. se produjo un día antes de la Cumbre de Lima, donde 59 países, discuten alternativas para «el día después» de la salida del régimen de Nicolás Maduro y lo que necesitaría Venezuela en términos de ayuda internacional y para el desmontaje del régimen socialista que ha llevado al país a la ruina. «El tiempo del diálogo en Venezuela se acabó», señaló el asesor de Seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, presente en la reunión de Lima. Antes de ingresar a la sala donde se realiza el evento, afirmó que Washington no contempla elecciones mientras Maduro siga en el poder.

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