La congresista estadounidense Rashida Tlaib rechaza el chantaje israelí y no irá a Palestina

Se niega a aceptar la condición de no hacer declaraciones políticas para visitar a su abuela

«Podría ser mi última oportunidad de ver a mi abuela», imploró Rashida Tlaib
«Podría ser mi última oportunidad de ver a mi abuela», imploró Rashida Tlaib

Washington | E. La Voz

No lo tenía fácil Rashida Tlaib. La congresista estadounidense, cuya familia es de origen palestino, renunció a viajar hasta Beit Ur al-Fauqa para visitar a su abuela. Tel Aviv le negó la entrada por su apoyo al movimiento de boicot a Israel para posteriormente abrirle la puerta por motivos «humanitarios».

Eso sí, con una condición: que se autocensurara y no expresara opiniones críticas con Israel. Por ver a su abuela, que tiene alrededor de 90 años y con la que no se encuentra desde el 2007, Tlaib llegó a comprometerse por escrito. «Podría ser mi última oportunidad de verla. Respetaré cualquier restricción y no promoveré boicots contra Israel en mi visita», escribió en una carta dirigida al ministro del Interior israelí, Aryeh Deri.

Aceptar la mordaza situaba a Rashida Tlaib en una posición incómoda frente a aquellos con quienes se comprometió a denunciar la ocupación israelí de los territorios palestinos, por lo que reculó posteriormente. «Cuando gané, le di al pueblo de Palestina la esperanza de que alguien contaría por fin la verdad [en el Congreso de EE.UU.] sobre las condiciones inhumanas» de los palestinos.

En un comunicado, Tlaib añadió que «el gobierno israelí utilizó mi amor y deseo por ver a mi abuela para silenciarme». En su opinión, una muestra del miedo del gobierno israelí «a lo que mi viaje revelaría sobre lo que está pasando en Israel y con los palestinos que viven bajo una ocupación con apoyo de Estados Unidos».

El ministro Deri aprovechó el cambio de opinión de la congresista para denigrarla. «Aparentemente su odio por Israel supera el amor que tiene por su abuela», escribió en su cuenta de Twitter. Más madera para un incendio diplomático prendido por Donald Trump que vuelve a poner de manifiesto el control absoluto que Israel tiene sobre la vida de los palestinos bajo ocupación y de aquellos que, como Tlaib, pretenden visitarlos.

También de la ascendencia del presidente estadounidense sobre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que anunció la negativa a permitir la entrada de Tlaib y otra congresista de Estados Unidos, Ilhan Omar, minutos después de que Trump lo solicitara por Twitter. El motivo que se alegó fue que ambas habían apoyado en el pasado una campaña que persigue el aislamiento internacional de Israel.

Lejos de agrietar la relación familiar, la reacción de Israel solo ha reforzado los lazos entre abuela y nieta. En declaraciones a The Washington Post, Muftiyah Tlaib, que dice tener entre 85 y 90 años, se preguntaba «quién no estaría orgullosa de una nieta así».

Comentarios

La congresista estadounidense Rashida Tlaib rechaza el chantaje israelí y no irá a Palestina