La violencia se instala en las protestas callejeras de Hong Kong

China señala «una mano negra» de EE.UU. en la radicalización

Los manifestantes se defienden en kwun Tong con palos y montan barricadas para evitar a los agentes antidisturbios
Los manifestantes se defienden en kwun Tong con palos y montan barricadas para evitar a los agentes antidisturbios

REDACCIÓN / LA VOZ, AGENCIAS

La violencia volvió hoy a las calles de Hong Kong en el duodécimo fin de semana de protestas antigubernamentales y a lo largo del día se registraron varios incidentes entre la policía, los manifestantes y residentes de la urbe, en medio de una marcha autorizada que prometía ser pacífica.

Después de 10 días de relativa paz en la antigua colonia británica, la tensión volvió a las calles este sábado cuando miles de personas se manifestaron en Kwun Tong, un área de clase trabajadora en el este de Kowloon.

Todo ello pese a que no se materializó un plan anunciado por los manifestantes que buscaba causar interrupciones en los enlaces de transporte al aeropuerto internacional de Hong Kong al atascar los trenes y autobuses del aeropuerto.

Pese a ello se registraron numerosos incidentes como el producido por un grupo de manifestantes vestidos de negro que colocaron barricadas en una carretera. En Wai Yip se produjo otro momento tenso cuando cientos de manifestantes se colocaron cascos y máscaras antigás, y permanecieron más de una hora frente a un grupo de policías gritándoles consignas como «¡Mafiosos, mafiosos!».

Y, por la tarde, la policía antidisturbios se desplegó en Kowloon Bay, el punto final de la marcha, cuando un grupo de manifestantes les arrojó bombas de gasolina. La policía respondió disparando gas lacrimógeno.

En medio del caos, la jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, volvió a pronunciarse para pedir diálogo a los manifestantes y aseguró que «continuar luchando no es la salida».

Las multitudinarias protestas caSin embargo, las manifestaciones han ido evolucionando en las últimas semanas hacia demandas más amplias sobre los mecanismos democráticos de la ciudad y hacia el rechazo a la creciente influencia de Pekín en los asuntos locales. 

El enemigo exterior

Mientras las protestas en Hong Kong caminan hacia la duodécima semana consecutiva con una relajación considerable de la tensión, Pekín intenta imponer su narrativa de que tras ellas existe «una mano que mueve los hilos»: una mano -dicen- que pertenece a «algunas fuerzas de Estados Unidos».

Además de la agresiva campaña de las redes sociales, con tintes en ocasiones rayanos en la caza de brujas, la portavoz jefe del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hua Chunying, ha enviado una serie de cartas a los directivos de algunos grandes medios de comunicación internacionales con presencia en China en las que se señala directamente a Washington, a pesar de la negativa de la Casa Blanca.

En ellas, se solicita también que se preste atención a lo publicado sobre las protestas en Hong Kong ante la percepción oficial china de informaciones sesgadas, y se advierte: «Lo peor de todo es que hay muchas pruebas que muestran que algunas fuerzas de EE.UU. han estado directamente involucradas en planificar, organizar e incitar las manifestaciones violentas en Hong Kong».

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