La tozudez de Sánchez e Iglesias impide negociar la formación de un gobierno

Narbona insiste en que los socialistas harán todo lo posible para evitar ir a elecciones

Pedro Sánchez, junto al ministro Pedro Duque, y el secretario de Emprendimiento del PSOE, Francisco Polo, durante la reunión con organizaciones del sector de la ciencia
Pedro Sánchez, junto al ministro Pedro Duque, y el secretario de Emprendimiento del PSOE, Francisco Polo, durante la reunión con organizaciones del sector de la ciencia

Madrid / La voz

Cuando faltan cuatro semanas para que expire el plazo para que el Congreso de los Diputados escoja a un presidente antes de que España se vea abocada a una nueva repetición electoral, no existe una sola señal que invite a pensar que Sánchez podrá lograr la confianza de la Cámara Baja.

El desencuentro entre Ferraz y Princesa aumenta con el paso de los días, algo de difícil solución cuando no existe ningún tipo de comunicación entre ambas sedes y sus respectivos líderes miran hacia lados opuestos. Mientras Sánchez solo tiene ojos para Lisboa, Iglesias anhela el oriente valenciano.

El candidato socialista descarta por completo el Gobierno de coalición e insiste con la fórmula portuguesa, en donde su colega António Costa gobierna en solitario, pero apoyado en el Parlamento por, el Bloco de Esquerda, los primos hermanos portugueses de Podemos, que suman sus votos en la Cámara para doblegar a la oposición impulsando leyes y medidas previamente pactadas. Pero con ministros exclusivamente socialistas.

La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, no mencionó este lunes de forma expresa el caso luso, pero pareció referirse a él cuando, tras descartar el bipartito, mencionó «otras posibilidades que están funcionando bien en otros países y que tienen que ver con la coincidencia programática». «Haremos todo lo posible para evitar ir a elecciones», aseguró. Así, Pedro Sánchez utilizará su ronda de contactos con líderes de la sociedad civil para afinar su programa de Gobierno «progresista» con el que pretende presionar a Iglesias para que le brinde su apoyo en una hipotética votación de investidura en septiembre. Si cuela, renovará en la Moncloa, siempre y cuando los secesionistas catalanes lo permitan. La ficha le podría durar al menos hasta que se vea obligado a sacar unos Presupuestos, votación en la que ya no sirven las abstenciones. Y, si no cuela, Iglesias tendrá que explicarlo con el vértigo de una campaña electoral a la vuelta de la esquina.

Pero en Podemos ya tienen comprobado que eso del acuerdo programático no les funciona -así gobernó Sánchez desde su llegada al poder- y que a la hora de la verdad el presidente es el que acaba poniéndose todas las medallas, por lo que reclaman con insistencia una vicepresidencia y al menos tres sillones del Consejo de Ministros. Es decir, un gobierno de coalición «a la valenciana», por citar el caso que más repite Iglesias.

¿Cuál es el obstáculo para que la coalición sí que le valga a Sánchez en Valencia, Aragón, Baleares o La Rioja, por mencionar el caso más reciente, y para que lo rechace por completo en Madrid? Estrategias partidistas aparte, pues básicamente que las cuestiones de Estado no se deciden en provincias. O al menos eso es lo que argumenta el PSOE.

Bildu apuesta por la coalición

Aunque por razones muy diversas, son muchos los dirigentes políticos que están poniendo velas a los santos para que no haya repetición electoral; entre ellos, el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, quien afirmó ayer que un ejecutivo de coalición entre el PSOE y Podemos sería «el mejor» para el País Vasco. El dirigente aberzale condenado por colaborar con ETA detalló a la emisora Euskadi Irratia que tampoco significaría la solución a «nuestros problemas», pero sí evidenció que se trata de la opción menos mala.

Bildu y Vox fueron las únicas formaciones parlamentarias excluidas de la ronda de contactos de Sánchez en julio, pero Albert Rivera acusó este lunes al PSOE de pactar con los independentistas a hurtadillas, al «entregar la alcaldía de Huarte a Bildu» como moneda de cambio para que Bildu apoyase a la candidata socialista a la presidencia en Navarra, denunció en Twitter.

La «ópera bufa» de Pontón

Ya en clave gallega, la portavoz del BNG, Ana Pontón, también se refirió al proceso de investidura, una «ópera bufa» en la que «el partidismo cutre» que llevan a cabo las formaciones estatales están dejando «sin futuro a Galicia».

Otegi afirma que el bipartito sería «el mejor» Gobierno para los intereses de EH Bildu

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