Masivas protestas en el Reino Unido contra el «golpe» de Boris Johnson

«Hemos perdido nuestra democracia», dice uno de los miles de británicos que han tomado las calles en una de las 80 manifestaciones que se han convocado contra la disolución del Parlamento

Miles de personas se manifestaron ayer junto a Downing Street contra el cierre del Parlamento, promovido por Boris Johnson
Miles de personas se manifestaron ayer junto a Downing Street contra el cierre del Parlamento, promovido por Boris Johnson

Londres /E. La Voz

«Creo que hemos perdido nuestra democracia», asegura Dennis, uno de los miles de manifestantes que salieron ayer a la calle en el Reino Unido para protestar contra el cierre del Parlamento británico durante cinco semanas promovido por Boris Johnson. En total, este sábado hubo 80 manifestaciones repartidas por todo el país bajo el lema «Detener el golpe», convocadas por el grupo de presión «Otra Europa es posible» y con el apoyo de la organización adscrita al ala izquierdista del Partido Laborista, Momentum.

Dennis lleva viniendo a Londres a todas las manifestaciones en contra del brexit desde su victoria en el referendo del 2016 para tratar de frenarlo. La de ayer no iba a perdérsela. Fue en tren desde la localidad de King’s Lynn, en el condado de Norfolk. «Estoy aquí para preservar la democracia en un momento en el que Boris está echando a la gente del Parlamento, impidiendo que los parlamentarios puedan votar».

Este británico retirado tiene claro que si el 31 de octubre el Reino Unido sale de la UE a las bravas, hará las maletas y se irá con su pareja, originaria de Lituania, a vivir a Irlanda. Aunque tiene la esperanza de que finalmente el sentido común haga posible un acuerdo, ya que de lo contrario, teme que «las cosas terminarán muy mal».

«Tinte fascista»

A escasos metros, la londinense Barbara acude a la marcha con su hija adolescente: «Boris repite hasta la saciedad que celebrar un segundo referendo es antidemocrático, pero ahora es él mismo quien cierra el Parlamento. No es consistente con lo que nos dice. Queremos una democracia inteligente y no este juego». Para Barbara, con decisiones como esta el Reino Unido perderá todo tipo de influencia en el mundo y no será capaz de negociar buenos acuerdos comerciales.

En el caso de Robyn, está a las puertas del Parlamento acompañada de su bebé de pocos meses. Tiene claro que está aquí por él y el futuro de la democracia. Fuerte partidaria de que Londres siga dentro de la UE, denuncia que Johnson «no solo está quitándole la voz al Parlamento, sino también a los ciudadanos» y lamenta que el país vaya a dejar de lado asuntos globales saliendo del bloque común.

Al lado de la reja del Parlamento, el matrimonio formado por Cristina y Kevin cuelga una señal en rojo que dice: «Lo siento, estamos cerrados», como si de una tienda se tratara. Kevin ha trabajado en varios proyectos de la UE sobre tecnología y gente mayor en las comunidades locales y es un fuerte opositor al brexit, con o sin acuerdo.

Ambos no pueden creerse lo que le está ocurriendo a su respetada democracia. De hecho, Cristina lo califica de «espantoso, cerrando la puerta al debate». Ambos se unen a la protesta bajo la premisa de que si Johnson «es capaz de hacer esto, será capaz de hacer cualquier cosa». Para ellos, está claro que «esto va más allá del brexit y se introduce un tinte fascista que no podemos creer que esté pasando en nuestro país».

Tristan está en la marcha con un par de amigos. Exige que el parlamento vuelva a la normalidad tras las vacaciones, como estaba previsto, y que los parlamentarios centren sus voces y debates en solucionar, el que califica como «el mayor problema de una generación». Y así lo enfatiza su amiga Jennifer, profundamente enfadada: «Es espantosa esta decisión del primer ministro, su intención para hacerlo no tiene ningún sentido». Y recuerda que Johnson no fue elegido por las urnas, solo por una parte muy pequeña de los afiliados conservadores.

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