La guerra de Johnson con los rebeldes «tories» puede terminar en elecciones

El «premier» convocará comicios generales si pierde hoy la batalla con el Parlamento

Boris Johnson sale de downing street
Boris Johnson sale de downing street

Londres / E. La Voz

Cerrar filas con él, para así frenar el intento de la oposición de aprobar hoy en el Parlamento una ley que impida sacar al Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo el 31 de octubre. Esta fue este lunes la exigencia del primer ministro británico, Boris Johnson, a los diputados rebeldes de su Partido Conservador y a sus aliados norirlandeses, que amenazan con votar sí a esa ley. Advirtió que si eso ocurriese no le quedaría otra opción que adelantar las elecciones.

«Quiero que todos lo sepan: no hay circunstancias en las que le pida a Bruselas que se retrase [la salida]. Nos vamos el 31 de octubre, sin peros. No aceptaremos ningún intento de retroceder en nuestras promesas o eliminar el referendo [del 2016]», afirmó desde las puertas del número 10 de Downing Street. Acto seguido Johnson advirtió que, aunque no quiere ir a las urnas, si se constata la traición de los rebeldes tories habrá elecciones. Incluso ya habría fecha, el 14 de octubre, según recoge The Guardian de una fuente del Gobierno. 

La declaración del premier se produjo tras una reunión extraordinaria con su Gabinete, la cual desató una ola de rumores en relación a una posible convocatoria anticipada a las urnas. Las especulaciones volvieron a provocar un desplome de la libra en los mercados internacionales. Tras el encuentro ministerial, se vio a Johnson en los jardines de la sede del Gobierno con varios legisladores tories.

En su alocución, que tuvo como fondo el abucheo de cientos de personas ubicadas en las cercanías de Downing Street, Johnson insistió en que cree posible llegar a un acuerdo con Bruselas, pero aseveró que lo único que podría impedirlo es que en la otra orilla del canal creyeran que la salida se puede demorar o cancelar, creencia que achacó a iniciativas como la ley que busca impedir un brexit abrupto.

 «Mañana [por hoy] los parlamentarios votarán, con [el líder laborista] Jeremy Corbyn, por otro retraso inútil. No creo que lo hagan. Espero que no lo hagan. Pero si lo hacen, simplemente cortarán las piernas a la posición del Reino Unido y harán que cualquier otra negociación sea absolutamente imposible», advirtió. A la vez defendió su polémico cierre del Parlamento, alegando que es necesario para preparar su plan de Gobierno y anunció que hoy el ministro de Economía, Sajid Javid presentará un ambicioso plan de gasto público.

Precisamente ayer el diputado laborista Hilary Benn publicó el texto de la ley, la cual obliga a Londres a solicitar una nueva prórroga para la aplicación del artículo 50 del Tratado de Lisboa hasta el 31 de enero del 2020 para negociar los términos de la salida del país. 

Corbyn acepta el reto

Jeremy Corbyn se mostró favorable a la celebración de elecciones anticipadas para dar una nueva oportunidad a los ciudadanos para «retomar el control» de la situación. Esto, pese a que el expremier Tony Blair le instó a no hacerlo, por considerar que la jugada solo favorece a los conservadores. «Los laboristas están once puntos por detrás en los conservadores, según las encuestas. Nadie con esos números ha ganado una elección», advirtió ayer el exmandatario durante una conferencia.

Mano dura para unificar al fracturado Partido Conservador británico

J. F. A.

Europa ha sido para el Partido Conservador un elemento divisorio, pese a que fueron su líderes los que con más entusiasmo apoyaron el ingreso del Reino Unido a la entonces Comunidad Económica Europea en 1973. La expansión del proyecto, más allá de lo económico y comercial, fue una de las razones por las cuales el euroescepticismo dentro de la organización y en otras, como el UKIP y ahora el Partido del Brexit, fue creciendo hasta quitarle el sueño al entonces primer ministro David Cameron, quien pretendió zanjar el asunto con el referendo sobre la permanencia en el club del 2016. 

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