Madrid / La Voz

España se encamina a una nueva repetición electoral tras haber saltado por los aires los últimos y frágiles puentes que todavía quedaban en pie entre Ferraz y Princesa. La segunda reunión entre los equipos negociadores del PSOE y de Podemos para explorar un acuerdo de investidura, celebrada ayer en el Congreso y que se prolongó durante unas cuatro horas, no ha hecho más que constatar que las líneas rojas marcadas por ambos líderes son incompatibles para el pacto, por lo que solo un inesperado giro de última hora podría evitar las elecciones del 10N.

De cumplirse los pronósticos, será la segunda ocasión en la que los ciudadanos españoles se verán abocados a repetir su paso por los colegios electorales en apenas unos meses; ambas, con Sánchez como protagonista. En el 2016 su famoso «no es no» a Rajoy que le llegó a costar el puesto de secretario general del PSOE. Ahora le toca desde el otro lado, y su «no es no» es a conformar un Gobierno de coalición con Podemos, un requisito indispensable para que la formación morada le acabe brindando su apoyo para renovar en Moncloa

En el aire la cita de líderes

Una de las pocas posibilidades de que se produzca un giro de última hora es que los líderes asuman el mando de las negociaciones, pero vista la manera de como los negociadores se levantaron de la mesa, todavía no está ni claro que vuelvan a reunirse los equipos. Tal y como sugirieron fuentes de Podemos, la intención de Carmen Calvo es no volver a convocar otro encuentro.

Lo cierto es que ninguna de las dos formaciones acudió a la cita de ayer con muchas expectativas. Buena prueba de ello es que Pablo Iglesias no se perdió el partido del mundial de la selección española de baloncesto que se solapaba con el final de la reunión en el Congreso. Es posible que, dada su afición por este deporte, Sánchez tampoco se lo perdiera. Pero el amor por la pelota y la codicia por los sillones parece ser lo único que comparten.

El secretario de acción de gobierno de Podemos, Pablo Echenique, acusó ayer al PSOE nada más concluir la reunión de haberles amenazado con «levantarse de la mesa» y no volver a convocar una nueva cita si no aceptaban su exigencia de conformar un Gobierno monocolor: «Nos han dicho que si no gobiernan solos no debe haber más reuniones». «No se mueven», criticó Echenique, quien responsabilizó a Sánchez de estar conduciendo al país a una repetición electoral «irresponsable y absurda».

Por su parte, la portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Adriana Lastra, evidenció al término del encuentro que en estos momentos no existe «una vía para alcanzar un acuerdo». Tan mal están las cosas que los socialistas volvieron a apelar ayer a una abstención del PP y Ciudadanos que permita salvar la legislatura, algo que no sucederá.

A lo mejor no es tan malo

Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. La contagiosa frase, atribuida a un famoso torero, se puede aplicar a la situación política española. El matrimonio PSOE-Podemos no podía ser y, además, resultó imposible. La reunión de ayer terminó como el rosario de la aurora: «No hay vía para alcanzar un acuerdo», dijo la socialista Adriana Lastra. «Nos han dicho que si no gobiernan solos, entienden que no debe haber más reuniones», añadió el podemita Echenique. ¿Queda algún resquicio para el entendimiento? Solo uno; que Pedro Sánchez o Pablo Iglesias cojan tal miedo a las elecciones que en el último minuto de plazo uno de ellos se rinda y le diga al otro aquello de las parejas que se rompen: «No puedo vivir sin ti, cariño, démonos una segunda oportunidad».

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