Fumar en cachimba, una moda nociva como el cigarro y que está sin regular

Los neumólogos aseguran que tiene las mismas sustancias tóxicas que un cigarrillo


Santiago / La Voz

Es habitual en los países de Oriente Medio pero cada vez está más presente en el mundo occidental. La moda de las pipas de agua o cachimbas crece entre los jóvenes españoles. No es raro ver a grupos de amigos aspirando a través de la boquilla de estos exóticos artilugios, lo que supone un obstáculo más en la perenne lucha contra el tabaquismo. Porque este dispositivo no tiene nada de inocuo. Lo advierten neumólogos y oncólogos que no solo recuerdan sus efectos nocivos sino que exigen que se regulen estos dispositivos, como se hace con el tabaco convencional.

Carlos A. Jiménez-Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), recuerda que en el humo que sale de la pipa de agua «están las mismas sustancias tóxicas que hay en el cigarrillo». Y las detalla. Está la nicotina, «la droga que produce la adicción»; sustancias oxidantes, «que al ser inhaladas dañan los alveolos y los bronquios»; nitrosaminas; hidrocarburos aromáticos policíclicos; y monóxido de carbono. En resumen, «las mismas sustancias que en el cigarro, y por lo tanto las mismas patologías son atribuibles a la pipa de agua», explica Jiménez-Ruiz.

Por eso este experto recuerda que, ahora que Sanidad quiere endurecer la ley antitabaco, no hay que olvidarse de las cachimbas. «Es fundamental que se modifique la ley para prohibir la utilización de estos dispositivos», dice el presidente de la Separ. Esto conlleva regular su uso en establecimientos de hostelería, «porque este humo no solo afecta a quien está inhalando sino a quienes conviven con estos fumadores».

El problema de las pipas de agua es que no hay mucha evidencia científica sobre sus efectos en el mundo occidental. Es precisamente lo que recoge un estudio publicado en Cancer epidemiology en el 2013, que ya alertaba sobre una amenaza emergente para la salud pública, sobre todo por la ausencia de una política de regulación. Pero que no haya normativa, insiste el artículo científico, no implica no llevar a cabo campañas para alertar a los fumadores «para no repetir los errores del pasado y las consecuencias de muertes prevenibles y sufrimiento».

Su relación con el cáncer de pulmón no está demostrada, porque tampoco hay estudios sobre ello. «Evidentemente se puede decir que son un riesgo para la salud, pero establecer con claridad ese riesgo en relación al cáncer de pulmón es difícil. En cualquier caso, hay alertas sanitarias de que no son en absoluto inocuas», explica Bartomeu Massuti, oncólogo y secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón.

Massuti establece un paralelismo entre los cigarrillos electrónicos y las pipas de agua en cuanto a funcionamiento. El riesgo sobre la salud de las cachimbas puede producirse por dos vías: el tabaco en sí y otras sustancias que se generan en la inhalación. El tabaco provoca un daño directo en las células bronquiales, lo que puede poner en marcha un proceso carcinogenético; mientras que al inhalar el agua el riesgo está en una posible inflamación crónica, que es precisamente lo que se está describiendo en Estados Unidos por el uso del cigarrillo electrónico.

En todo caso, recuerda este oncólogo, «cualquier actuación para regular las pipas de agua sería conveniente». En países de Oriente Medio, de hecho, se tienen en cuenta las cachimbas cuando se hacen estudios epidemiológicos de riesgo tabáquico, «cuando allí se habla de tabaquismo se incluyen, porque al tener un uso establecido se asimilan al tabaco». En España y, en general, en los países occidentales, al ser más residual su consumo no entran en estos informes. Pero los expertos aconsejan no bajar la guardia. Porque, añade Carlos Jiménez-Ruiz, «los jóvenes que hacen una sesión de pipa de agua es como si hubiesen fumado un paquete de cigarros».

Futuros pacientes

De momento no hay usuarios en las consultas de neumología con patología respiratoria provocada por el uso de cachimbas, igual que los oncólogos aún no tienen pacientes por el uso del cigarrillo electrónico. Pero, de no poner coto, «dentro de unos años empezaremos a ver la patología que se asocia al consumo de la pipa de agua, y que fundamentalmente está actuando sobre los más jóvenes», concluye el presidente de la Separ.

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