Cs plantea una abstención condicionada, Casado no la asume y Sánchez la ignora

Rivera exige romper el «pacto» navarro con Bildu y preparar el artículo 155 para Cataluña

Rivera, a su llegada al Congreso para reunirse con Pablo Casado, quien evitó que los fotografiaran juntos
Rivera, a su llegada al Congreso para reunirse con Pablo Casado, quien evitó que los fotografiaran juntos

MADRID / La Voz

Golpe de efecto a pocas horas de que concluya la ronda de consultas de rey, aunque probablemente no será el último. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, rectificó su negativa inamovible a cualquier posibilidad de facilitar la investidura de Pedro Sánchez y ofreció al PP lo que llamó «una solución de Estado», que consiste en que ambas formaciones se abstengan para dejar gobernar al PSOE si este acepta tres condiciones: romper su «pacto con Bildu» en Navarra y acordar un Gobierno de coalición con Navarra Suma; abrir una mesa de diálogo para «planificar el calendario» de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña y comprometerse a no indultar a los líderes independentistas si son condenados, y garantizar que no subirá los impuestos a autónomos y clases medias.

La propuesta de Rivera, con la que trata de escapar de las acusaciones de inacción ante el bloqueo, tuvo sin embargo escaso recorrido. El líder del PP, Pablo Casado, al que el presidente del partido naranja comunicó su plan solo unos minutos antes de hacerlo público, enfrió las expectativas al considerar que se trata de un planteamiento ya superado. Aunque se reunió en el Congreso con Rivera de forma privada para no regalarle esa foto a pocas horas de que pueda consumarse la repetición electoral, trasladó la responsabilidad a Sánchez, ya que, según los populares, esas exigencias ya las habían formulado ellos previamente y el presidente del Gobierno en funciones las ha rechazado.

En el PP acogieron con desconfianza el movimiento de Cs y lo achacaron al temor de los naranjas a un batacazo en las nuevas elecciones y a las tensiones internas en ese partido ante la estrategia que ha llevado a cabo Rivera hasta ahora. 

Sánchez pide abstención técnica

El propio Sánchez aprovechó la propuesta de Rivera para redoblar la exigencia de que Cs y el PP se abstengan en la investidura porque, según aseguró, las tres condiciones ya se cumplen. No existe, según dijo, ningún pacto con Bildu; el artículo 155 el Gobierno lo aplicaría «en caso de que hipotéticamente las fuerzas independentistas situasen a España ante la quiebra del Estatuto de Autonomía y la Constitución» con «la misma contundencia» con la que lo apoyó antes y él no tiene intención de subir «la presión fiscal a las clases medias y trabajadoras».

«No hay ningún obstáculo real para que PP y Ciudadanos se abstengan», señaló el líder del PSOE, que no se pronunció, sin embargo, sobre la exigencia de comprometerse a no indultar a los líderes independentistas si son condenados. Precisó en todo caso que lo que él reclama a PP y Cs es una «abstención técnica» para que el Ejecutivo «no dependa de fuerzas independentistas» y ponga en marcha «un Gobierno progresista con una hoja de ruta progresista» y no una abstención condicionada como plantea Rivera. En la recta final se abren algunas grietas en el propio PSOE. El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, afirmó que «la gente está muy cansada y no ve que volver a las urnas vaya a ser bueno para nadie», y que él personalmente no sabe «si al PSOE le va a ir bien en las elecciones». 

Pesimismo en los minoritarios

Las consultas del rey con los partidos minoritarios tampoco invitan al optimismo sobre un posible acuerdo y la impresión generalizada es la de que España se dirige a una repetición de las elecciones. Tanto al representante del PRC como los de Compromís, Equo, IU, Galicia en Comú y el PNV, el monarca les dejó claro que su papel está tasado en la Constitución y que no puede mediar entre partidos. Un adelanto de lo que este martes le dirá al líder de Podemos, Pablo Iglesias, quien planteó que el jefe del Estado intercediera para acercar posturas entre su partido y el PSOE. Una idea en la que desde el partido morado insistían este lunes.

Las confluencias de Podemos perseveraron en el Gobierno de coalición, el PRC reeditó su apoyo a Sánchez, el PNV comprometió su apoyo a la investidura en caso de que hubiera acuerdo con Unidas Podemos y Coalición Canaria, al contrario, garantizó que respaldaría la investidura de Sánchez si suma solo con el voto a favor de Ciudadanos, pero no con el PP.

El rey, ante la ronda de consultas más compleja de la democracia

Gonzalo Bareño

Sánchez se presenta en la Zarzuela sin los apoyos necesarios, pero hasta con dos ofertas con las que podría lograrlos

El rey afronta la ronda de consultas más compleja de la democracia, a la que el ganador de las elecciones se presenta sin apoyos garantizados para sacar adelante la investidura, pero con no una sino dos ofertas que le permitirían conseguirlo: la de un Gobierno de coalición de Unidas Podemos y la de una abstención condicionada de Ciudadanos y el PP. Estás son sus opciones.

 ¿Está obligado el rey a proponer a un candidato?

No. Una vez que se ha producido la primera investidura fallida, la repetición de las elecciones es inevitable si al cabo de dos meses ningún candidato logra ser investido. No es necesario por tanto que tras la ronda que concluye hoy el jefe del Estado proponga un aspirante. El 26 de abril del 2016, la Casa del Rey comunicó tras finalizar la última ronda de consultas que Felipe VI «ha constatado que no existe un candidato que cuente con los apoyos necesarios» y «no formula una propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno», lo que condujo directamente a la repetición de las elecciones. 

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