Guerra abierta entre Sánchez e Iglesias para marcar distancias de cara al 10N

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante una reunión antes de la fallida investidura de julio
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante una reunión antes de la fallida investidura de julio Ricardo Rubio | Europa Press

Ambos líderes se dedican ataques personales y siembran la desconfianza en el otro

21 sep 2019 . Actualizado a las 09:37 h.

Se acabaron las pullas, las ironías, los mensajes subliminales y las presiones a través de medios afines. Todavía no se han cerrado las Cortes, quedan aún 41 días para que comience la campaña electoral y 51 hasta las elecciones, pero entre el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se ha desatado ya una guerra abierta que amenaza con ir a peor y que hace difícil pensar que vayan a ser capaces de ponerse de acuerdo después de los próximos comicios. La afirmación del jefe del Ejecutivo en funciones de que en caso de haber formado un Gobierno de coalición sería un presidente «que no dormiría por las noches» pensando en que el Ministerio de Hacienda o las pensiones pudieran estar en manos de Unidas Podemos, y que tampoco podrían descansar tranquilos «un 95 % de los españoles», ha roto todos los puentes entre ambas formaciones y ha abierto las hostilidades.

«Cuando un presidente del Gobierno, aunque esté en funciones, no duerme bien puede cambiar el colchón de la Moncloa todas las veces que quiera, pero no hay que faltar al respeto a la gente porque hay mucha gente en nuestro país que sufre mucho, entre otras cosas porque no hay Gobierno». Así se despachó Iglesias en contestación a las afirmaciones de Sánchez. Pero no se quedó ahí. El líder de Unidas Podemos tachó directamente de «mentiroso» al socialista porque, según dijo, le engañó durante las negociaciones para formar Gobierno. «Yo si me arrepiento de algo es de confiar en la palabra de Pedro. Pedro me mintió», indicó Iglesias. Aseguró que «antes y después de las elecciones» le dijo que habría Gobierno de coalición y añadió que «los mentirosos suelen tener mala memoria y caen en contradicciones». 

Mucho más alejados que antes

Pero la pelea a cara de perro abierta entre el PSOE y Unidas Podemos va más allá del cruce de declaraciones y se extiende a unos posicionamientos políticos mucho más alejados de lo que lo estaban en la campaña de las pasadas elecciones. Sánchez ha optado por tratar de ocupar el centro para aumentar su capital político captando votos de Ciudadanos y presenta a Podemos como una fuerza política radical, sin capacidad de gestión y peligrosa para el sistema. Iglesias, por el contrario, se aleja de su hasta hace poco socio marcando distancias en cuestiones fiscales.

«Si nosotros entramos en el Gobierno los recortes no se hacen por abajo, se hacen por arriba. Entiendo que eso le quite el sueño», aseguró. Su estrategia es que con las referencias de Sánchez a Hacienda cunda la idea de que los ajustes que habrá que hacer por el peligro de caer en una recesión como la que ya sufre Alemania serían muy distintos si Unidas Podemos está en el Gobierno. «Se va a hacer una reforma fiscal para que los que ganan más sean los que en todo caso tengan que asumir apretarse el cinturón, y no los que ganan menos», afirmó Iglesias.

Lejos de rectificar o de tratar de bajar la temperatura, el Gobierno redobló sus ataques al líder morado. La portavoz, Isabel Celaá, replicó que Sánchez «no mintió» cuando ofreció una coalición a Iglesias y tampoco se equivocó al asegurar que «no dormiría» si hubiera aceptado las «imposiciones» que este le planteó y que tampoco lo harían un 95 % de los españoles. Admitió, no obstante, que no hay sondeos al respecto. «Todo el mundo sabe lo que quiso decir el presidente y se le entendió», concluyó.

PP y Ciudadanos cargan contra el líder del PSOE por atacar al partido con el que negoció 

El PP y Ciudadanos no perdieron la oportunidad de aprovechar las hostilidades desatadas entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para cuestionar la viabilidad de un Gobierno del PSOE y atacar al líder socialista. «Yo no podría dormir tranquilo si hubiera pactado con Bildu», señaló el presidente de los populares, Pablo Casado, parafraseando los temores expresados por el jefe del Ejecutivo en funciones respecto a la posibilidad de que Pablo Iglesias controlara el Ministerio de Hacienda. «Sánchez y el PSOE no son un destino inevitable para España», indicó Casado, que acusó al socialista de querer conseguir el voto de los españoles «por agotamiento». La vicesecretaria de Política Social del PP, Cuca Gamarra, incidió también en que Sánchez dormía «a pierna suelta» cuando ofreció un Ejecutivo de coalición con una vicepresidencia y tres ministerios a Unidas Podemos y que ahora también duerme «perfectamente» porque ha logrado su «objetivo» de llevar a España a unas nuevas elecciones generales.

Ciudadanos fue incluso más lejos y presentó una batería de preguntas para que el Gobierno dé cuenta de las afirmaciones de Sánchez. En concreto, el partido naranja quiere saber «qué opinión le merece al Gobierno que el candidato propuesto por el jefe del Estado, el señor Pedro Sánchez, haya estado repartiéndose ministerios y sillones durante seis meses con un partido que no le permite dormir tranquilo». Para el partido naranja resulta «asombroso» que Sánchez hiciera estas afirmaciones cuando el PSOE está gobernando en siete comunidades con Unidas Podemos.