«The Blob» ha vuelto y el Pacífico teme sus efectos

Los científicos han registrado una zona de aguas muy cálidas en el este del oceáno. El último evento causó un desastre medioambiental y económico


Redacción

Hace unos años la comunidad científica detectó una zona de aguas extremadamente cálidas y persistentes en el Pacífico nororiental. «Las olas de calor marinas se producen cuando la temperatura del agua es anormalmente alta y prolongada en un lugar específico, al menos durante un período de cinco días», asegura Markus Donat, investigador en el grupo de ciencias de la Tierra del Centro Nacional de Computación. La anomalía en el Pacífico se mantuvo activa desde el 2013 al 2016. Por ello, los científicos decidieron bautizar a esa región como «The Blob», cuya traducción sería «La Mancha Voraz».

Un artículo publicado este año en la revista Nature Climate Change demostró que este tipo de fenómenos fueron un 34 por ciento más frecuentes y un 17 por ciento más largos entre 1987 y el 2016. «Este nuevo estudio ha vinculado la aparición de las olas de calor marino con los efectos perjudiciales sobre los ecosistemas. A medida que los océanos continúan calentándose y las olas de calor marino se vuelven más frecuentes y más fuertes, esto pone en riesgo los ecosistemas en los océanos, en particular los organismos que no pueden desplazarse a aguas más frías», explica Donat, autor del trabajo.El último evento registrado diezmó seriamente la vida marina en las aguas del este del Pacífico, especialmente de los corales, además de provocar un desastre económico en el sector pesquero.

Los científicos temen ahora que se esté desarrollando una nueva y devastadora ola de calor marina. Se ha registrado una gran mancha en el Pacífico con una anomalía positiva de la temperatura del agua superior a los tres grados sobre los valores medios. La región de aguas cálidas lleva activa desde junio. De momento, se desconoce qué intensidad alcanzará o cuánto tiempo podría prolongarse.

Este nuevo evento presenta además una particularidad. Los investigadores han descubierto que este tipo de olas de calor marinas tienden a ser más frecuentes coincidiendo con El Niño. En el 2016 se produjo uno de los eventos más intensos, pero este año ha sido muy débil y ahora mismo ha desaparecido.

El agua cálida obliga a emigrar a muchas especies, ya que afecta a la calidad del alimento. Muchas se nutren del zooplancton y el plancton de agua fría presenta un mayor tamaño, con más densidad en calorías y más rico en grasas. Sin embargo, cuando el agua se calienta, puede llevar a una sobreabundancia de zooplancton subtropical, que alteraría la dieta de los peces.

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