Santiago Abascal a Pablo Motos en El Hormiguero: «Yo no me considero un fascista»

El bombo previo generado a la emisión de la visita del líder de Vox, con intento de boicot en las redes incluido, no evitó la entrevista en el programa más visto de España. No es el primer político que visita el popular plató de la calle Alcalá, pero generó unas expectativas nunca vistas


REDACCIÓN | LA VOZ

¿Es Will Smith?, ¿es Tom Cruise? ¡No!, es Santiago Abascal en El Hormiguero. Como una estrella de Hollywood con película de estreno. Al igual que un cantante que tiene nuevo disco. En plan escritor de bestseller con algo que promocionar... Así se ha plantado esta noche de prime time -horario de máxima audiencia- ante Pablo Motos el líder de Vox

Y aunque conocida (archi), la fórmula no defrauda. «Esta noche hay movida», dijo Motos nada más arrancar. «Ha provocado un revuelo enorme, no sé si os habéis enterado», comentaba jocosamente. «Nosotros no nos casamos con nadie y todos han querido venir salvo Pedro Sánchez», dejaba el zasca el presentador, que ha explicado que desde el círculo próximo al presidente en funciones no hay el más mínimo interés en acudir al programa: «Siento que no hayamos sido de su agrado». Al trepidante saludo inicial al invitado le siguieron aplausos eufóricos. Quizás demasiado, señor regidor, ¿acaso había que acallar algún abucheo? Al sentarse, Abascal, aunque con cara un poco seria, parecía querer sumarse al show

-«¿Qué tal?», le dice Motos. -«Pues preocupado, has dicho que tenemos dos diputados en el Congreso y tenemos 24», responde contudente. -«¿Te has dejado el caballo aparcado en la puerta» -«Sí», dijo escuetamente el líder de Vox. «Yo ya sé que tú quieres que dejemos el coche y la moto y todo, te lo he escuchado», continuó desafiante.

-«¿Para ti que es un progre», siguió Motos. -«Una persona con posición de izquierdas que intenta dictar lo que es correcto, se ha intentado una superioridad moral de la izquierda, tú lo has vivido. Cuando invitas a Pablo Iglesias no hay un intento de boicot como me ha pasado a mí», contestó.

Sobre uno de los temas más candentes de la actualidad, la exhumación de Franco, Abascal ha cargado contra el PSOE, y la, según él, «interpretación parcial» de la memoria histórica. «La exhumación de Franco es una delegitimación de la Transición. Acabarán dicéndonos que la monarquía tampoco vale», espetó.

La inmigración ha sido otro de los puntos álgidos de la entrevista. «Para combatir la inmigración ilegal, en primer lugar hay que dar medios a la Policía y a la Guardia Civil. Yo no niego que las personas que intentan saltar la valla están desesperadas, pero lo que tenemos es que proteger a los españoles. No se puede hacer un efecto llamada... ¿cuántas pensiones de viudas podrían incrementarse si no gastásemos tanto en la acogida?». «¿Delinquen más los inmigrantes, porque vosotros decís que sí?», le comenta Motos. «Tenemos esa intución, en la cárcel hay más porcentaje de gente extranjera que en la calle», dijo. «¿Te consideras un fascista?», plantea Motos la pregunta total: «Yo no me considero un fascista».

El presentador ha ido despachando los temas más polémicos del programa de Vox. Entre ellos, el aborto. Sobre él, Motos ha tenido que repreguntar varias veces hasta que, finalmente, Abascal se ha mojado por completo: «No quiero engañar a nadie, eliminaríamos la actual ley de plazos». Antes, había comentado que el Estado lo que debe es «llevar la vida a término». Y que un aborto es «acabar con la vida por voluntad propia». «El cuerpo de una mujer es suyo, lo que lleva dentro, no».  

Al final, esta vez, sí ha aceptado a las hormigas Trancas y Barrancas en su agenda el político de extrema derecha. Motos lo intentó para las pasadas generales y no le salió. Ahora, como en aquel nombre de tertulia televisiva, se llevó el gato al agua.

Ya apuntaba a récord por el bombo previo generado. Y el audímetro lo ha confirmado. Casi 1 de cada 4 personas que estaban viendo la tele anoche, sintonizaban El Hormiguero: 23,5% de share y 4.049.000 espectadores. Claro que el número uno fue en el ránking fue la visita de Isabel Pantoja. Y la plata la ostenta el paso de Bertín Osborne por el mismo programa (ejem, ejem). Al final, el intento de boicot que se gestó en la red en las horas previas a la emisión, no hizo más que disparar el interés: #BoicotElHormiguero fue trending topic nacional en Twitter. Y también, durante el directo, #SantiagoAbascalEH.

Los tuiteros se han dividido entre los que han acusado a Antena 3 del intento de «blanquear» a Vox, considerando que un partido que en su programa diferencia a la gente por motivos de sexo o procedencia no debe de tener cabida en antena; a otros que consideraban que lo justo era darle la misma oportunidad que a cualquier otro candidato político. 

La pasada noche, en todo caso, se envainaron los dos, entrevistador y entrevistado. Cuando no fructificó la visita de cara a la campaña del 28A, se trasladó a la audiencia que Abascal había pedido a Motos tomarse un café. «No me pareció bien», dijo el presentador entonces en el monólogo de arranque del formato. «Al final dije que sí al café y en Vox dijeron que nos lo tomaríamos después de las elecciones... ¡Ya sé que eres nuevo, pero la campaña va antes!», comentaba entonces el de Requena. Este jueves sin embargo eso no ha venido al caso. Para el presidente de Vox, que mide al milímetro sus apariciones en televisión y delega con frecuencia en otras voces de su partido (Javier Ortega Smith, Rocío Monasterio, Iván Espinosa de los Monteros) esto ha sido un reto. Primero porque un político -cualquiera- no es igual de hábil que uno de esos actores y actrices de comedia que se pasan por ese plató con frecuencia regalando sonrisas Profidén mientras unas hormigas cuentan unos chistacos a la par que intentan resolver la ecuación química del experimento de Marron. Al final más bien es... un marrón. En este plan, de político en campaña, una Ana Rosa, una Grisso, un Piqueras, son más «cómodos». Minipunto de valentía ahí para Abascal. Y segundo porque todo presentador no puede ser objetivo al 100 % siempre y a Pablo Motos ya lo han cazado en ciertas complicidades con unos (Albert Rivera) y certeros encontronazos con otros (Pablo Iglesias).

Sea como fuere, las encuestas dan al partido de Abascal un resultado a la baja para el 10N, y un prime time en cadena generalista es una oportunidad de oro. Por eso no le ha quedado otra. En el caso de Motos ha tenido, probablemente, que estudiar cada una de las reacciones, por ser Vox quién es. El programa más visto de la televisión en todo el país quizá tenga que mantenerse neutro en su posicionamiento ideológico. Después cada uno que se vaya al extremo o la centralidad que prefiera. ¿A ti qué te ha parecido la visita de Santiago Abascal a El Hormiguero?  

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Iago García

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