Trump se desentiende de la suerte de sus aliados kurdos

«No nos ayudaron en Normandía», argumenta el presidente, que dice estar de acuerdo con la iniciativa republicana y demócrata de imponer sanciones a Turquía

Trump, ayer en una comparecencia con la prensa en la Casa Blanca ante el retrato ecuestre de Theodore Roosevelt
Trump, ayer en una comparecencia con la prensa en la Casa Blanca ante el retrato ecuestre de Theodore Roosevelt

Washington / E. La Voz

Resulta difícil de adivinar qué tipo de operación creía Donald Trump que iba a ejecutar Turquía cuando habló el pasado sábado con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, o si le preocupaba lo más mínimo la seguridad de sus aliados kurdos. Resulta difícil porque el propio comunicado de la Casa Blanca sobre la llamada, en el que anunció la salida de las tropas estadounidenses, recogía que el Ejército turco iba a iniciar «una operación en el norte de Siria planificada desde hace tiempo». Conclusión: Washington daba luz verde.

Una vez en marcha, para el presidente pasó a ser súbitamente una «mala idea», pero más tarde reconocía que Turquía «lleva muchos años queriendo hacer esto». Lo más que se ha atrevido Trump a aventurar es que, si Erdogan se sobrepasa, «destruirá» la economía turca. Lejos de concretar dónde pone los límites, el presidente no fue más allá de señalar que espera que Turquía lleve a cabo su operación «de la forma más humana posible». 

Iniciativa bipartidista

Acostumbrados a hacer todo tipo de equilibrismos argumentales para hacer piña con él, un buen número de republicanos se ha echado en esta ocasión las manos a la cabeza. No es la primera vez, aunque una vez más el disenso se produce en materia de política internacional, terreno con menos probabilidades de causar un conflicto entre el partido y Trump. Con visible irritación, el senador Lindsey Graham, hombre capaz de cambiar sus principios para defender al presidente de la causa del impeachment, acusó a la Casa Blanca de «abandonar desvergonzadamente» a sus aliados, abriendo así la oportunidad para que resurja el Estado Islámico.

Graham llegó a solicitar a sus seguidores en Twitter que «rezaran» por los kurdos antes de presentar una iniciativa legislativa bipartidista en el Congreso para imponer sanciones a Turquía, incluida la congelación de activos de Erdogan y sus ministros en EE.UU. o la imposición de restricciones del visado. Trump, por insólito que pueda resultar, dijo estar «de acuerdo con las sanciones». Sobre el abandono de sus aliados kurdos, argumentó:«No nos ayudaron con la Segunda Guerra Mundial. No nos ayudaron con Normandía». «Hemos gastado tremendas cantidades de dinero ayudándolos». 

Dos Beatles, bajo custodia estadounidense

La decisión del presidente de abandonar a los aliados kurdos incluía el compromiso turco de hacerse cargo de los alrededor de 10.000 presos del Estado Islámico bajo custodia kurda. Sin embargo, y a pesar de la insistencia de Trump en que los europeos se deben hacer cargo de los terroristas procedentes de sus países, Washington anunció que ha trasladado a varios presos a instalaciones de Estados Unidos en Irak y en Siria. Entre ellos, dos yihadistas suprevivientes del grupo conocido por los cuatro Beatles, ciudadanos de origen británico acusados, entre otros, del asesinato del periodista estadounidense James Foley.

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