Las arcas de la ONU, en bancarrota

El principal país deudor es Estados Unidos, pero también Brasil, Argentina, México, Israel y Venezuela


nueva york / e. la voz

Las Naciones Unidas atraviesan la peor crisis financiera de la última década. Un déficit de 210 millones de euros amenaza el pago de los salarios de sus empleados a finales de octubre. «La escasez de efectivo ha alcanzado niveles récord», advirtió el secretario general, António Guterres.

Los Estados miembros han pagado solo el 70 % del total de cerca de 4.930 millones de euros del presupuesto ordinario para el período 2018-2019. Los retrasos alcanzan un total de 1.250 millones de euros y pusieron en riesgo la celebración de la Asamblea General a finales de septiembre. Una situación sin precedentes provocada por un cambio de patrón en el pago de los países que ha obligado a la ONU a aprobar medidas extraordinarias.

«Cada año el déficit llega antes, es más largo y más profundo», advirtió el director de presupuesto de la ONU, Chandramouli Ramanathan. El 75 % del presupuesto operativo va destinado a los sueldos de los 37.000 empleados de la organización y el resto a alquileres o contrataciones de servicios externos.

Los responsables del déficit son un total de 65 países. El 90 % de los atrasos corresponden a siete países entre los que se encuentran Estados Unidos, Brasil, Argentina, México, Israel y Venezuela. «Si esta tendencia se alarga deberíamos pensar qué hacer», declaró con cautela Ramanathan, al ser preguntado por la posibilidad de que la mayor organización internacional del mundo eche el cierre porque sus socios dejen de pagar.

EE.UU. es el principal contribuyente con un 22 % del total. También el mayor deudor. Todavía debe 345 millones de euros de presupuestos anteriores y el total de los 612,6 millones de euros que le corresponden para el 2019.

Guterres y Trump

El nombramiento de Guterres como secretario general en enero del 2017 coincidió con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, bajo continuas amenazas de retirar sus contribuciones. Estos días se especulaba con una posible reunión entre ambos en Washington, pero Ramanathan informó de que el encuentro todavía «no se puede confirmar».

Por el momento, la Administración Trump ha recortado 267 millones de euros destinados a los refugiados palestinos y ha anulado el pago de 61,5 millones de euros del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Aunque la ONU no atribuye el cambio de tendencia en los pagos a la posición de EE.UU., su postura «influye en los demás», explican fuentes diplomáticas. Tras quedarse sin dinero durante el mismo período del año pasado, en enero se intentó llegar a un acuerdo para ampliar las contribuciones. Los principales pagadores -UE, EE.UU., Japón y Australia- se negaron, según las mismas fuentes.

«La incertidumbre entre los trabajadores es máxima», explica un empleado que no quiere revelar su nombre. El proceso de ajuste iniciado en el 2017 suma ahora nuevas medidas que pasan por paralizar las contrataciones, reducir el personal de apoyo, cancelar reuniones, limitar los viajes y prohibir los eventos en las sedes después de las seis de la tarde, entre otras. Estos ajustes afectarán a Nueva York, Viena, Ginebra, Nairobi y a las comisiones regionales.

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