Escotet: «Es falsa la idea de que sostenibilidad y rentabilidad no son compatibles»

El Banco de España recuerda el papel central del sector financiero en el cambio de modelo productivo y para una transición «justa»


Redacción / La Voz

No son empresas intensivas en consumo de energía, ni tampoco están entre las miles de industrias asomadas al abismo del recorte de los derechos de emisión. Pero los bancos tienen claro que su papel es fundamental para organizar una transición ecológica ordenada. Lo dejó patente ayer Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, que relató que «estamos ante un cambio de paradigma irreversible: toda actividad económica se transformará bajo el impulso de la sostenibilidad».

Lo hizo durante la inauguración de unas jornadas sobre finanzas sostenibles que organizó la entidad en A Coruña y en cuya presentación participó también la subgobernadora del Banco de España. Margarita Delgado destacó que el papel del sector financiero es fundamental para lograr una transición ecológica «justa», ya que la evolución hacia una economía descarbonizada «implica la necesidad de que cambiemos nuestro modelo productivo», que debe hacerse «de un modo cuidadoso y gradual si queremos evitar consecuencias económicas y sociales indeseadas».

Sobre el papel activo que la banca debe jugar en esa transición, Delgado recordó que el sector financiero, «a través de su labor de análisis y evaluación del riesgo previo a la concesión de financiación, actúa como un filtro esencial para el funcionamiento de la economía, permitiendo la correcta asignación de los recursos disponibles», favoreciendo los proyectos con mayor probabilidad de éxito frente a aquellos que no son viables a medio plazo. Un filtro que, reconoció, no funcionó en los años previos a la crisis del 2008, pero que puede convertirse ahora en un «facilitador» del cambio de modelo productivo si las entidades abaratan la financiación de aquellas actividades que contribuyen a una transformación sostenible de la economía «a la vez que se desincentivan las más contaminantes».

Una idea en la que también incidió el presidente de Abanca, que destacó que «la sociedad reclama un modelo económico más sostenible, y el sector financiero debe atender esta demanda canalizando recursos hacia sectores y empresas con especial capacidad para promover el cambio». Y es que, enfatizó el banquero, «es falsa la idea de que sostenibilidad y rentabilidad no son compatibles».

Muestra de ese compromiso de la entidad con un desarrollo sostenible, Escotet recordó que el banco gallego fue uno de los 31 pioneros, en todo el mundo, en suscribir, al día siguiente de su lanzamiento, los Principios de Banca Responsable de la ONU.

El presidente de Abanca, que matizó que la sostenibilidad no se puede entender solo en el plano ambiental, sino en «la aspiración de una vida más digna en todos los sentidos», recordó que esta transformación es un deber de toda la sociedad y los agentes económicos. En el caso de la entidad gallega, además de la reducción del consumo de papel y energía o la reducción de emisiones, destacó el lanzamiento de un servicio de gestión de carteras responsable, con una selección de fondos de inversión que atienden a criterios éticos, de compromiso social y sostenibilidad medioambiental. Y también el incremento de la financiación de proyectos de renovables o mejora de la eficiencia energética.

«Es fundamental que se entienda que ese llamado de los científicos no es para mañana, sino para hoy, no puede esperar. Estamos en una lucha contra el tiempo. Ni la Tierra ni nosotros podemos seguir esperando», zanjó Escotet.

Abanca levanta el telón de RN30

Redacción

Inaugura, tras una reforma, sus servicios centrales y su oficina principal en A Coruña, en la que han apostado por los espacios abiertos, la innovación tecnológica y la sostenibilidad

«No es solo el resultado de una reforma, sino algo más profundo: una nueva forma de hacer banca con la que estamos revolucionando la atención a los clientes y nuestra forma de trabajar». Así presentó ayer Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, la remodelación del edificio que alberga los servicios centrales y la oficina principal en la coruñesa rúa Nueva, que la entidad ha bautizado como si de una estrella del fútbol se tratara: RN30.

Dentro de esa redefinición del negocio financiero, el banquero explicó que su sede operativa (en la que trabajan medio millar de personas, un 35 % más que antes de la reforma) se diseñó bajo principios claros, tanto estéticos como operativos: espacios abiertos, un papel central para la tecnología y un compromiso con la sostenibilidad, con menor consumo de energía y de papel y reduciendo la huella de carbono.

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