El presidente de los Comunes rechaza votar de nuevo el acuerdo del «brexit»

Iñigo Gurruchaga LONDRES / COLPISA, EFE

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El conservador John Bercow preside la Cámara de los Comunes desde el 2009
El conservador John Bercow preside la Cámara de los Comunes desde el 2009

Johnson pretendía votar el pacto de retirada para anular el solicitado aplazamiento de la fecha de salida de la UE

21 oct 2019 . Actualizado a las 20:26 h.

Estaba en sus manos y tomó la decisión que no quería Boris Johnson. El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, ha vetado una nueva votación este lunes en el Parlamento sobre el acuerdo del «brexit» pactado con Bruselas, al considerar que el texto ya fue debatido el pasado sábado. El primer ministro quería forzar hoy la votación, tras verse obligado a retirar la moción el sábado cuando fue modificada por una enmienda que le obligaba a pedir una extensión al plazo de salida de la UE.

En lugar de ello, Bercow ha indicado que puede seguir la ruta de conseguir que el Parlamento respalde la legislación requerida para la salida del Reino Unido de la UE primero en lugar de que haya una votación de sí o no sobre el acuerdo.

«Mi decisión es que la moción [del Gobierno] no se debata hoy, porque sería repetitivo y desordenado hacerlo», declaró Bercow.

Un portavoz del primer ministro avanzó que espera publicar en las próximas horas el proyecto de ley para trasladar a la legislación británica los términos del acuerdo del brexit y convocar una primera votación mañana, martes. Esa sería la primera oportunidad en la que la Cámara de los Comunes comprobaría si Johnson cuenta con una mayoría suficiente para respaldar el tratado de salida que firmó en Bruselas la semana pasada.

El Gobierno intentará tramitar la ley por un procedimiento de urgencia, dado que asegura que su objetivo continúa siendo que el Reino Unido abandone el bloque comunitario el 31 de octubre, según los términos pactados por el primer ministro.

Boris Johnson envió en la noche del sábado la carta que había prometido que nunca enviaría a Donald Tusk, solicitando una extensión del Brexit. La envió sin su firma y acompañada de otra carta, esta firmada, en la que explica que su misiva es una obligación legal dictada por el Parlamento y sugiere a la UE que no se apresure en conceder la extensión. A pesar del subterfugio, habría evitado la intervención de los tribunales.

Justicia escocesa

La Justicia escocesa decidió este lunes esperar a ver cuál es la actuación del primer ministro británico para dictaminar si se ajusta a la legalidad. Tras una breve vista, los tres jueces del Tribunal de Sesiones de Edimburgo se inclinaron por dar continuidad a la demanda que pide esclarecer si Johnson actuó de forma ilegal al enviar una carta no firmada para pedir un retraso más allá del 31 de octubre.

La tentación del laborismo

Ministros del Gobierno mostraron su convicción, en la pasarela dominical de las entrevistas a políticos en las televisiones, en que hay una mayoría en el Parlamento en favor del acuerdo. Si su moción es rechazada por Bercow, aún queda la tramitación de la ley del brexit, que de concluir en una aprobación sin enmiendas zanjaríael divorcio.

Pero los laboristas han confirmado que están dispuestos a ofrecerle a Johnson la tentación de la manzana prohibida: un voto favorable a su acuerdo a cambio de que se someta a referendo. Y también que pueden proponer una enmienda de su proyecto de ley que deje al Reino Unido en una unión aduanera con la UE y con alineamiento estrecho de las normas del mercado común.

Al éxito diplomático de Johnson por el acuerdo con la UE le siguen las consecuencias de actuar con un Gobierno sin mayoría en el Parlamento como si le sobrasen poderes. La oposición no le ha concedido las elecciones que podrían liberarlo, porque antes quieren pudrir su carisma.

Farage prefiere una ampliación que el nuevo panorama

El líder del Partido para el Brexit y uno de los grandes rostros del movimiento a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, Nigel Farage, ha abogado por una extensión del plazo de salida, inicialmente fijado para el 31 de octubre, que permita la celebración de nuevas elecciones en lugar de aceptar directamente el acuerdo de retirada pactado entre Bruselas y Boris Johnson. «Quiero elecciones generales, y una ampliación del plazo nos permitiría celebrarlas, lo que me parece una opción mucho mejor que firmar un acuerdo por el que seguimos vinculados a una legislación internacional que nos ata las manos en política exterior y en muchas, muchas, muchas otras áreas», explicó a la cadena británica Sky News.

Ridiculizado el pasado jueves por la oposición, al defender el retraso del brexit, Farage insiste en que su opción preferida sigue siendo la salida sin acuerdo el día 31. «Es el único brexit que merece la pena conseguir», dado que el acuerdo de Johnson «implica trabajar para igualar las condiciones con el resto de Europa, lo que significa que seguimos sin controlar por completo nuestra legislación, y eso no es un brexit: es, simplemente, un nuevo tratado europeo».