Madrid / La Voz

Aunque la intensidad de la violencia en Barcelona, como zona cero, se redujo desde la dramática noche del viernes -la que registró los enfrentamientos más violentos, incluyendo el ataque al policía nacional que permanece muy grave-, los radicales redoblaron este lunes sus protestas para boicotear la visita sorpresa del presidente del Gobierno en funciones.

Tsunami Democràtic, la plataforma a la que la Audiencia Nacional investiga por terrorismo y que hace una semana orquestó el bloqueo del aeropuerto de El Prat, reapareció para hacer una «llamada urgente» a la ciudadanía, vía Twitter: una macrosentada ante la Delegación del Gobierno, entre las 13 y las 14 horas, donde estaba previsto que Pedro Sánchez concluyera su visita a la ciudad.

La consigna era visibilizar el insistente requerimiento del presidente de la Generalitat, Quim Torra, para que el Gobierno se siente a negociar, y presionar a Sánchez para ello. «Hoy que el presidente español visita Cataluña, dejémosle claro: sit and talk [siéntate y habla, en inglés]», pedía la plataforma secesionista, instando a los manifestantes a portar carteles con dicho lema en inglés, para que «dé la vuelta al mundo».

El llamamiento reunió a un millar de personas y Tsunami sacó pecho en las redes sociales, pues el presidente no pisó la Delegación del Gobierno. Sánchez no escapó, sin embargo, de los gritos de los independentistas que protestaban en cada una de sus paradas -visitó la Jefatura Superior de Policía y dos hospitales donde permanecen ingresados los agentes heridos- contra la condena de los líderes del procés

Tentativa de homicidio

Los Mossos detuvieron ayer por tentativa de homicidio al joven acusado de lanzar el pasado miércoles un artefacto pirotécnico contra el helicóptero de la policía catalana.

Y es que el balance de la primera semana de guerrilla urbana arrojaba este lunes unas cifras preocupantes. El recuento suma casi 600 heridos, de los que prácticamente la mitad, 289, son agentes policiales (154 de los Mossos, 134 de la Policía Nacional, uno de ellos muy grave, y otro más de la Guardia Urbana). A ellos se suman casi 200 detenidos -numerosos menores-, de los que 104 pasaron a disposición judicial y 28 acabaron en prisión provisional sin fianza.

El Ayuntamiento de Barcelona cifró en 2,7 millones de euros el coste de los daños solo en mobiliario urbano (contenedores, marquesinas, farolas...), al que hay que sumar la limpieza y reposición posterior de las calzadas dañadas. Desde el Círculo de Economía reclamaron acabar con la violencia porque -aseguran- Cataluña se juega el futuro de una generación.

Pero las algaradas siguieron. Los CDR convocaron a última hora una «fiesta de globos» (llenos de pintura) ante la Consejería de Interior, donde se reunieron 2.700 personas, que arrojaron botellas, canicas y los globos con pintura contra los vehículos de los Mossos. Unas horas antes, otro grupo había cortado la avenida Meridiana.

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El Tsunami y los CDR vuelven a caldear las calles de Barcelona