La UE se mete a fondo con la prórroga del «brexit»

Tusk analiza con los Veintisiete la extensión hasta el 31 de enero sin descartar que Londres maniobre ahora con un plazo más reducido

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk BELGA dpa

Bruselas / Colpisa

Donald Tusk había dejado este martes por la mañana, nueve horas antes de las votaciones en Westminster, dos reflexiones de calado. El presidente del Consejo Europeo sostenía ante los eurodiputados: «No tengo ninguna duda de que deberíamos tratar con toda seriedad la solicitud británica de prórroga». Y allí, en Estrasburgo, desvelaba que el sábado había dicho por teléfono a Boris Johnson: «Un 'brexit' sin acuerdo nunca será decisión nuestra».

Esas dos ideas, aunque no eran inéditas en los discursos, convenientemente enlazadas y puestas en el contexto actual conducen hacia lo que toca ahora; un nuevo ejercicio de flexibilidad de la UE. Una nueva prórroga. Técnica y corta, ya que por primera vez en tres años los Comunes dijeron sí a un pacto Londres-Bruselas del brexit, o más larga, hasta los tres meses solicitados, hasta el 31 de enero. Aunque se esté en fase de consultas con las capitales y aunque llegados a este punto de hastío se exija mayor esfuerzo para salvar la reticencias de socios con peso como Francia, que viene remarcando la necesidad de una «justificación» (léase elecciones anticipadas o segundo referendo), al final se dará más tiempo. Emmanuel Macron y su inmovilismo (tiene congelada a la comisión de Ursula Von der Leyen y ha vetado avances en la ampliación de la UE con Macedonia del Norte y Albania) resultaría temerario si se deja llevar ahora con el brexit. Se requiere la unanimidad de los Veintisiete para dar luz verde a la extensión (dure lo que dure). Y no hacerlo retrataría al país o países como responsables de empujar a los británicos fuera del proyecto común. Y esa foto no la quiere nadie. La decisión podría resolverse con rapidez si se va al mencionado margen técnico, el suficiente para que Londres complete la legislación. Pero tendría que ser gestionado por el primer ministro en casa y requerido formalmente a Bruselas. Sobre el papel, los Veintisiete trabajarían en el largo (el impuesto por Wetsminster al 10 de Downing Street). Se otorgaría (salvo sorpresas) en una cumbre de urgencia que debería celebrarse antes del próximo jueves para neutralizar el deadline del divorcio en la noche de Halloween.

De momento, la Comisión Europea reaccionó este martes por la noche con el tuit neutro de las grandes incertidumbres. Ya saben: «Toma nota del resultado y espera que el Gobierno de Reino Unido nos informe sobre los próximos pasos». A continuación, la confirmación de la última idea planteada unas líneas antes: «Donald Tusk está consultando a los líderes sobre la solicitud de prórroga hasta el 31 de enero del 2020».

De lo que se trata, como subraya Jean-Claude Juncker es de llegar al final de estos tres años de embrollo demostrando que «nunca será responsabilidad de la UE» un hipotético divorcio sin acuerdo por «mucho tiempo y energía» que haya consumido el asunto durante su legislatura. Y lo que absorberá de la siguiente. Barnier seguirá al frente Porque el Ejecutivo comunitario, ya con Von der Leyen al frente, no arriesgará. Esta cantado y ya es un hecho. Mantendrá en primera línea de las negociaciones del acuerdo sobre la relación futura a Michel Barnier. El francés seguirá siendo el negociador jefe para un periodo de transición que expiraría en diciembre del 2020, pero que puede ser ampliado por dos años más. Cuando este concluya, se activaría el protocolo de Irlanda, el último escollo de este lío que se salvó la pasada semana. Barnier se encargará de la preparación y conducción de las negociaciones con el Reino Unido bajo el Artículo 50 y seguirá al frente de «los preparativos para un escenario sin acuerdo», se indica. Mejor no descartar nada.

El Parlamento Europeo, la última institución que ha de ratificar el acuerdo de escisión, se mantiene a la expectativa. Mañana su presidente, David Sassoli, convocará la Conferencia de Presidentes para «discutir los últimos avances» en el proceso.

Los Comunes impiden que Johnson materialice el «brexit» el 31 de octubre

Íñigo Gurruchaga, Redacción
Boris Johnson se declaró decepcionado porque la Cámara de los Comunes haya votado otra vez por un retraso
Boris Johnson se declaró decepcionado porque la Cámara de los Comunes haya votado otra vez por un retraso

El primer ministro amenazó antes de la votación con convocar elecciones antes de Navidad si, como ha ocurrido, el Parlamento tumbaba su plan

Boris Johnson emprenderá un nuevo diálogo con la Unión Europea para acordar una extensión del brexit, después de que el primer ministro británico cumpliera su palabra retirando del Parlamento el denominado Acuerdo de Retirada pactado el jueves. Y todo ello después de que la Cámara de los Comunes aceptase su tramitación con una holgada mayoría, pero rechazase tramitar en 48 horas la ley que lo traduce. El primer ministro amenazó antes de la votación con convocar elecciones antes de Navidad si, como ha ocurrido, el Parlamento tumbaba su plan.

El Parlamento británico rechazó el calendario por 322 contra 308, si bien había dado el visto bueno inicial al proyecto de ley del Acuerdo de Retirada por 329 votos favorables frente a 299 contrarios. Johnson no cumplirá, por tanto, su deseo de abandonar la UE el 31 de octubre, aunque anunció que acelerará los preparativos para una marcha abrupta. De nuevo adopta así una conducta contraria a la mayoría del Parlamento cuando él preside un Gobierno en minoría.

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