Erdogan y Putin se reparten el norte de Siria a costa de las fuerzas kurdas

Moscú permite a Ankara a reasentar en la zona de seguridad a los refugiados sirios que viven en Turquía

Bachar al Asad visitóel frente de batalla en las cercanías de Idlib, último feudo rebelde del país
Bachar al Asad visitóel frente de batalla en las cercanías de Idlib, último feudo rebelde del país

Beirut /E. La Voz

Tras una reunión de seis horas en Sochi (Rusia), Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan se comprometieron a «respetar el estatus quo» existente en el área de la ofensiva militar turca Fuente de Paz, esto es, que de facto Moscú da el beneplácito a Ankara para que controle una franja entre Tal Abiad y Ras al Ain en una profundidad de 32 kilómetros (desde la frontera turco-siria). 

A partir de las 12.00 horas del miércoles, tropas rusas y del Ejército de Bachar al Asad tendrán 150 horas para «facilitar la retirada de elementos de las Unidades de Protección Popular (YPG) y sus armas en una franja de 30 kilómetros a lo largo de la frontera turco-siria». Una vez hayan constatado la retirada, patrullas turco-rusas vigilarán la frontera (en una zona de 10 kilómetros), excepto la ciudad de Qamishli y la zona entre Ras al Ain y Tal Abiad. Moscú y Ankara también acordaron que las YPG (a las que Turquía considera terroristas) serán desplazadas de las ciudades de Manbij y Tal Rifat.

El acuerdo llegó horas antes de que expirara el alto el fuego acordado entre Washington y Ankara, por el que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) -alianza en la que se incluyen las YPG-se habían comprometido a retirarse del área entre Tel Abiad y Ras al Ain, como así comunicaron haberlo hecho el martes. Pero el acuerdo de la semana pasada entre Erdogan y el vicepresidente Mike Pence queda en el aire, dado que en el terreno no hay tropas de EE.UU. sino rusas. 

Reubicación forzada

Putin y Erdogan acordaron establecer un mecanismo para reubicar en el norte de Siria a refugiados sirios que viven en Turquía. Esta decisión confirma el temor que tenían los kurdos del norte de Siria de verse reemplazados por sirios no-kurdos.

En un tuit, Donald Trump afirmó que los kurdos estaban siendo «reasentados» en nuevas áreas. El portavoz de las FDS, Mustafá Bali, le contestó en la red social: «¿Que le hace pensar que tiene el derecho a desplazar millones de kurdos y reas en otra parte?, ¿no es esto limpieza étnica?». Durante su visita a las tropas en Idlib, provincia en la que Damasco está intensificando su ofensiva contra grupos rebeldes y yihadistas, Al Asad afirmó que «Erdogan es un ladrón que robó fábricas, trigo y petróleo, y hoy en día está robando las tierras sirias».

La Media Luna Roja Kurda ha documentado la muerte de 21 civiles durante la tregua. Esta organización denunció que la ofensiva turca ha desplazado a 200.000 sirios. Según el Consejo de Refugiados Noruega, 7.140 refugiados sirios han cruzado a Irak temiendo la acción de Turquía tras el fin del alto el fuego.

Con voz cansada, una residente en Al Hasakah cuenta que las 37 escuelas de la localidad funcionan como refugios, pero no dan abasto. «Pedimos a los europeos que nos ayuden, si los rebeldes (apoyados por Turquía) entran, igual cometen un genocidio de kurdos», dice. Pronostica que con la invasión turca los kurdos no tendrán más remedio que huir a Irak.

Rabia ante la retirada de EE.UU.

En su retirada del norte de Siria hacia el Kurdistán iraquí, las tropas de Estados Unidos fueron despedidos con insultos y lanzamiento de tomates y fruta podrida, símbolo de la frustración y la ira de los kurdos con sus antiguos aliados por haber permitido la ofensiva turca.

Avivando el resentimiento de los kurdos, Trump sostuvo el lunes que Washington «jamás se ha comprometido a proteger a los kurdos durante el resto de sus vidas». Y tras haber anunciado la retirada total de las tropas estadounideses, el secretario de Defensa, Mark Esper, afirmó que dejarán un pequeño contingente para proteger a los campos petrolíferos con el fin de evitar que caigan en manos del grupo terrorista Estado Islámico.

Por su parte, las fuerzas de seguridad iraquíes recordaron a la Administración Trump que «no se ha aprobado la permanencia de esas tropas en Irak», a lo que el jefe del Pentágono contestó que el objetivo «no es permanecer de forma indeterminada, sino retirar a nuestros soldados y finalmente traerlos a casa». Mientras los estadounidenses vuelven a casa, Putin se apresura a consolidar la influencia de Rusia en Oriente Medio.

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