Los disturbios en el corazón de Barcelona: una zona cero de un kilómetro cuadrado

Los violentos actuaron en una cuadrícula de siete por siete manzanas mientras el resto de la ciudad siguió su ritmo


redacción / la voz

Si en la década de los noventa los telespectadores del mundo pudimos ver en directo desde el sofá cómo la CNN anunciaba desde Bagdad el comienzo de la primera guerra del Golfo, la primera en ser retransmitida como cualquier evento deportivo en directo, los disturbios de Barcelona a consecuencia de la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes políticos del desafío independentista catalán llegaron también a todos los hogares españoles, cuando no mundiales, por la pequeña pantalla. Aunque no todas las cadenas reaccionaron igual, ni toda la ciudad de Barcelona estaba el pasado día 18 como la zona cero de la violencia. 

Las televisiones

El silencio de TV3. Antena 3 y Telecinco no interrumpieron su programación el pasado miércoles, primer día de los graves sucesos en las calles de Barcelona. Televisión Española mantuvo la conexión con periodistas a pie de calle a través del Canal 24 horas. Mientras, TV3, que lidera las cuotas de pantalla en Cataluña, emitió Joc en Cartas, un concurso de gastronomía, y Alguna pregunta més, un programa satírico y de humor. Ese canal público catalán que durante el 2017 retransmitió generosamente todas y cada una de las concentraciones, manifestaciones, caceroladas, el comportamiento «cívico» de los electores en el referendo ilegal del 1-O, las fiestas masivas tras las aprobaciones en el Parlamento catalán de todas y cada una de las medidas dirigidas a la independencia y que fueron tumbadas por el Tribunal Constitucional con posteridad, no consideró oportuno mantener informados a sus telespectadores del comportamiento violento de algunos independentistas, de la quema de coches y destrozos en el material urbano público y privado. No fue hasta el día siguiente, el jueves, cuando el propio director del canal, Vicent Sanchis, procesado por su comportamiento el 1-O, le dedicó dos horas a entrevistar en directo al presidente Quim Torra, quien esquivó las preguntas incómodas y derivó toda responsabilidad de la actuación de los Mossos hacia el consejero de Interior. 

Distritos

El corazón de la ciudad. Barcelona, con unos 102 km2, está dividida en diez distritos. Las concentraciones de la semana pasada tomaron calles, avenidas y plazas pertenecientes a cuatro barrios: Ciutat Vella, El Ensanche, Gracia y Sants-Montjuïc, aunque los disturbios solo afectaron a una parte pequeña de dos de los primeros mencionados. Teniendo en cuenta el diseño de Ildefonso Cerdá del Ensanche (7,46 km2), podría concretarse que la violencia estuvo concentrada en una cuadrícula de siete por siete manzanas, en la parte derecha de este último distrito. En total, menos de un kilómetro cuadrado. No es aleatorio que los manifestantes y los violentos se centrasen en la cuadrícula que va de Rambla Cataluña al paralelo Paseo de San Juan y de la calle Rosellón a la Gran Vía, en cuyo interior están ubicadas la Consejería de Interior (que gestiona los Mossos) y la Delegación del Gobierno, y muy cerca, la Jefatura Superior de Policía y el Tribunal Superior de Justicia. Pero también La Pedrera y la Casa Milá de Gaudí, las tiendas de firmas de ropa, complementos, belleza y tecnología como Bulgari, Armani, Loewe Gucci. Guess, Versace, Zara, Rolex y Apple, y afamados restaurantes y terrazas. Los vecinos de unas calles más adelante, más atrás, más arriba o más abajo de ese cuadrado zona cero continuaron con su vida normal, eso sí con preocupación por la violencia y la molestia de las sirenas de vehículos policiales y ambulancias.   

Economía

Pérdidas millonarias. La imagen de Barcelona, y de toda España, se ha visto dañada a nivel internacional. Es difícil, por no decir imposible, cuantificar esos perjuicios causados por los altercados. De momento, y esto sí es cuantificable, tres cruceros con miles de pasajeros han dejado de visitar la Ciudad Condal en una semana al anular esa escala, y se suspendió una convención a la que iban a asistir 750 personas.

Grandes perjudicados han sido los negocios de la cuadrícula siete por siete, una milla turística donde bares y restaurantes suman unas pérdidas de dos millones de euros. Unos, por el cierre obligado al que se han visto forzados por los incidentes , y otros, por el declive en la afluencia de clientes.

El Gremio de Restauración ha contabilizado más de 70 terrazas destrozadas y un hundimiento de la facturación del 60 % en locales de algunas de las calles más transitadas. Desde la agrupación de comerciantes Barcelona Oberta hablan de una disminución en la actividad que va del 30 % al 50 % en comercios y restaurantes del centro.

El Ayuntamiento de Barcelona eleva a 3,1 millones de euros el coste de la reposición de más de 1.000 contenedores que fueron quemados y que, por cierto, nadie explica por qué no se retiraron antes, los 359 cubos de basura quemados y 180 papeleras, además de 6.400 metros cuadrados de pavimento afectado y otros daños en el mobiliario urbano, como jardineras y árboles afectados por el fuego.

El Ministerio de Fomento ha cifrado el impacto económico de los actos vandálicos en las infraestructuras y los servicios de transporte en unos 7,5 millones de euros, de los que 1, 2 corresponden a los daños en El Prat el día 14, mientras que cerca de 200.000 pasajeros se han visto perjudicados por cancelaciones o retrasos en aviones o trenes.

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