Johnson busca votos entre laboristas «probrexit» y seguidores de Farage

Si el 30 % de los británicos votan contra la salida de la UE, el «premier» no lograría la mayoría en el Parlamento

La Cámara de los Lores británica aprobó este miércoles  la ley para convocar de unas elecciones anticipadas en el Reino Unido el  12 de diciembre
La Cámara de los Lores británica aprobó este miércoles la ley para convocar de unas elecciones anticipadas en el Reino Unido el 12 de diciembre UK PARLIAMENT | Efe

Londres / E. La Voz

Boris Johnson arranca la carrera para las elecciones anticipadas del 12 de diciembre como el candidato favorito. Todas las encuestas publicadas hasta ahora otorgan al líder tory una ventaja de entre 13 y 16 puntos de ventaja sobre el líder laborista, Jeremy Corbyn. Además, según un sondeo de Yougov, el jefe de Gobierno goza de mejor imagen entre los electores que su oponente, a quien le saca diez puntos, pese a su tono bronco y a que en sus cuatro meses en Downing Street no pudo cumplir su principal promesa: que el Reino Unido estuviera hoy, 31 de octubre, fuera de la Unión Europea

Johnson no solo quiere ganar las elecciones sino obtener una mayoría absoluta que le facilite cumplir el brexit antes de la nueva fecha tope, 31 de enero del 2020. Con ese objetivo, los conservadores buscan captar a los laboristas que quieren salir de la UE y evitar la fuga de votos hacia el Partido del Brexit. Las encuestas le otorgan a la formación del eurófobo Nigel Farage entre el 10 % y 12 % de los votos, que saldrían la mayoría de las filas tories. Para evitarlo, habrían solicitado al Partido del Brexit que se abstenga de presentar candidatos en las circunscripciones controladas ahora por uno de los suyos, pero en riesgo de pasar a la oposición. El presidente de la formación, Richard Tice, reveló en una entrevista que había recibido «numerosas» súplicas de diputados tories para que no presentarán candidatos en ciertas zonas. «Hicimos una oferta generosa al primer ministro: si usted defiende un brexit limpio [sin acuerdo], nos retiraremos y no pelearemos con sus candidatos», dijo Tice. Al menos públicamente, el Gobierno ha descartado hasta ahora cualquier tipo de acuerdo con el partido de Farage.

Otro motivo de preocupación para los tories viene del informe de Best for Britain, grupo que hace campaña contra el brexit. Su análisis pronostica que, si el 30 % de los electores británicos proeuropeos dejan a un lado la fidelidad partidista y respaldan a quienes apoyan la permanencia en la UE, Johnson se quedaría sin su preciada mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes.  

Bando proeuropeo

Los liberaldemócratas, que han prometido que de llegar al 10 de Downing Street paralizarán el brexit, confían en llevar a decenas de los suyos a Westminster. Así lo declaró su líder, Jo Swinson, a pesar que las encuestas solo les otorgan entre el 15 % y 18 % de intención de voto. Sin embargo, los libdem negocian con nacionalistas galeses y escoceses formar alianzas en las circunscripciones más disputadas. 

Los laboristas, estancados en el segundo puesto en los sondeos, esperan remontar con una campaña enfocada en mejorar los servicios públicos y la sanidad.

Analistas como John Curtice auguran que entre los 650 integrantes del nuevo Parlamento podría haber unos cien que no militen en los dos grandes partidos que se han alternado en el poder en las últimas décadas. Otros pronostican que de la nueva cita con las urnas saldrá otro Parlamento igual de fragmentado con el brexit que el actual. 

Adiós al Parlamento de los tránsfugas

Miguel-Anxo Murado
Un operario limpia la acera del número 10 de Downing Street
Un operario limpia la acera del número 10 de Downing Street

A veces, lo más democrático que puede hacer un Parlamento es disolverse. Es lo que ha hecho, finalmente, la Cámara de Westminster, después de más de dos años de despropósitos y una falta de representatividad clamorosa. Baste un solo dato: al final de la legislatura nada menos que 52 diputados se encontraban en un partido diferente de aquel por el que fueron elegidos, con algunos casos verdaderamente llamativos, como el de Luciana Berger, Angela Smith o Heidi Allen, que llegaron a cambiar hasta cuatro veces de siglas. Esta última, habiendo conseguido el escaño por el Partido Conservador, acabó en el izquierdista Partido Liberal-Demócrata, que en su distrito había obtenido un exiguo 18 por ciento de los votos contra ella misma.

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