Scorsese vuelve a atacar a Marvel

El realizador neoyorquino afirma que el universo de los superhéroes no es verdadero cine, y su filosofía del entretenimiento perjudica el cine como arte


Redacción / La Voz

No teme a la legión de fans del cómic y de las exitosas adaptaciones cinematográficas protagonizadas por superhéroes, un género tan querido por el público norteamericano y, cada vez más, en todo el mundo. Así es el cineasta Martin Scorsese, quien, a sus 76 años, no se guarda sus pensamientos. El pasado lunes defendió en un artículo en The New York Times que las películas de franquicias como Marvel «no son cine». Renovaba sus ataques al universo cinematográfico de la citada compañía y recalcó que este tipo de filmes destinados al «entretenimiento» están perjudicando el cine entendido como «arte».

«La situación, lamentablemente, es que ahora tenemos dos campos separados: hay entretenimiento audiovisual mundial y hay cine. Todavía de vez en cuando [esos dos campos] se superponen, pero eso se está volviendo cada vez más raro. Y me temo que el dominio financiero de uno se esté usando para marginar e incluso menospreciar la existencia del otro», argumentó Scorsese. Daba un espaldarazo a las recientes declaraciones de su colega Francis Ford Coppola cuando aseguró que «Marvel se asemeja más a un parque de atracciones que al cine», a lo que añadió que su producto es despreciable. Coppola lamentaba que la maquinaria de Marvel se quedaba con todos los recursos, lo que sumaba dificultades a sus proyectos y a los de otros, películas que, según elogiaba, arriesgan.

En su artículo, Scorsese defendió los comentarios que hizo en octubre en una entrevista con la revista Empire. «Me hicieron una pregunta sobre las películas de Marvel. Yo respondí. Dije que intenté ver algunas de ellas y que no son para mí, que a mi parecer están más cerca de los parques temáticos que de las películas, tal y como las he conocido y amado durante toda mi vida. Y que al final no creo que sean cine», insistió. Aquellas declaraciones de Scorsese habían desatado un enfrentamiento entre cineastas como Coppola, Joss Whedon y James Gunn, que expresaron sus diferencias por el valor artístico y el significado de las cintas de superhéroes.

Scorsese matiza ahora sus razones: «Para mí, para los cineastas a los que llegué a amar y respetar, para mis amigos que comenzaron a hacer películas casi al mismo tiempo que yo, el cine trataba de revelación: revelación estética, emocional y espiritual. Se trataba de personajes: la complejidad de las personas y su naturaleza contradictoria y a veces paradójica, la forma en que pueden lastimarse unos a otros y amarse y de repente encontrarse cara a cara con ellos mismos», escribió Scorsese. El cineasta, que viene de estrenar The Irishman en Netflix, reconoció que sus propias palabras sobre el estado del cine le llenaban de una «terrible tristeza»: «Para cualquiera que sueñe con hacer películas o esté empezando la situación en este momento es brutal e inhóspita para el arte».

Un día después, en una entrevista en la BBC recogida por Efe, Scorsese admitió que consideró la posibilidad de dirigir Joker, pero decidió que no tenía «tiempo» para hacerla. «Conozco el guion muy bien, tiene energía», dijo Scorsese, quien, sin embargo, confesó que le entraron dudas a la hora de realizar una película en la que su personaje principal «se desarrolla hacia un personaje de cómic».

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