El PP confía en sumar 20 diputados más que en la pasadas elecciones solo en la España vacía

El auge de Vox puede frustrar el plan de los populares y premiar al PSOE en provincias pequeñas


Madrid / La Voz

El PP está convencido de que la subida que le adjudican los sondeos puede generar una remontada espectacular que le sitúe por encima de la barrera psicológica de los cien escaños, con posibilidades incluso de dar la que sería la mayor sorpresa en unas elecciones desde el inicio de la democracia, imponiéndose a un PSOE que, por ahora, parece estancado e incluso a la baja. Para lograr ese objetivo de rebasar el centenar de escaños, lo que supondría ganar un mínimo de 34 diputados, los populares confían en su crecimiento en toda España, pero también en una estrategia diseñada para sumar un mínimo de 20 escaños en las circunscripciones más pequeñas. 

El sistema d’Hondt es clave

Ahí, en la llamada España vaciada, es donde el PP se vuelca en esta campaña, además de en las provincias en las que se quedó a las puertas de conseguir el último escaño el 28 de abril. Los populares están persuadidos de que el descalabro de los de Albert Rivera bastará para ganar escaños en varias provincias que, en combinación con un estancamiento del PSOE, podrían proporcionarle hasta 20 diputados extra solo en las circunscripciones que reparten tres o cuatro diputados. El fuerte e imprevisto crecimiento de Vox, que incluso podría superar al PP en varias provincias, según los últimos datos, dificulta esos planes. La división del voto de derecha hizo que el 28A el PSOE fuera la fuerza más votada en 21 de las 26 provincias de la España vaciada. El primer objetivo del PP es batir claramente a Cs en 14 de ellas, pero frenar también frenar el alza imparable de Vox apelando al voto útil.

 

El reparto de escaños por el sistema d’Hondt es fundamental. En las pasadas elecciones, en las ocho provincias que repartían tres escaños solo hubo una, Cuenca, en la que Cs no obtuvo representación. En las otras siete, el reparto fue de un escaño para el PSOE, otro para el PP y otro para Cs. Si el PP logra ser primera fuerza en esas provincias con margen suficiente sobre Cs y Vox, el reparto sería dos para el PP y uno para el PSOE.

Pero también las circunscripciones con cuatro diputados pueden ser cruciales a la hora de establecer grandes diferencias en escaños con variaciones mínimas en el número de votos. En seis de esas diez provincias, Salamanca, Burgos, León, Cáceres, Albacete y Logroño, el PSOE salió beneficiado al ser el más votado, ya que obtuvo dos escaños, mientras que el PP y Ciudadanos se repartieron los otros dos. Aquí es clave quién se imponga. Si el PSOE gana por mucho, el reparto sería similar, pero con Vox llevándose el de Cs. Si los populares lograran ser primeros sería decisivo, ya que cada escaño que ganara el PP sería a costa de hacer perder uno al PSOE, de forma que el reparto sería dos para el PP, uno para los socialistas y otro para Vox, lo que facilitaría acortar las distancias con los socialistas sin que el partido de Abascal perdiera escaños.

Los socialistas lograron en abril el último escaño en 19 provincias, y Cs y PP, en nueve

Gonzalo Bareño

Los dos grandes partidos tienen el foco puesto en estas circunscripciones

Además de la lucha en las circunscripciones que reparten un menor número de escaños, otra de las batallas clave el 10 de noviembre será la pugna por hacerse con el último diputado en juego en aquellas provincias en la que este acabó adjudicándose por un mínimo puñado de votos y en las que la variación al alza de algún partido, o la caída de los que más se beneficiaron de esa circunstancia en las pasadas elecciones al aprovechar al máximo el sistema D’ Hondt rebañando ese último escaño en liza, pueden producir diferencias notables en el resultado final.

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