El PP anuncia la llegada de un Gobierno «de izquierda radical»

Casado descarta la posibilidad de abstenerse en la investidura


MAdrid / La voz

El preacuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un Gobierno de coalición cogió a Pablo Casado con el pie cambiado. En el mismo momento en el que se formalizaba el anuncio, el líder del PP mantenía un encuentro en Génova 13 con el resto de integrantes del Comité Ejecutivo Nacional para analizar los resultados del 10N y debatir una remota colaboración con Sánchez para favorecer su investidura en aras de garantizar la gobernabilidad del país y desengrasar el bloqueo político. Ya no hará falta.

El jefe de la oposición compareció en la sala de prensa de Génova nada más finalizar el cónclave para criticar la alianza entre socialistas y morados, al entender que lo único que traerá consigo será «un gobierno de izquierda radical», justo todo «lo contrario de lo que necesita España». Casado mantuvo a lo largo de toda la campaña que en ningún caso se abstendría para allanar la investidura de Sánchez, pero la pequeña rendija que dejó abierta en la noche electoral quedó ayer «cerrada con estruendo» tras conocer el acuerdo del presidente del Gobierno en funciones con Podemos. «Ni nos han llamado», lamentó, pronunciando una de sus expresiones más recurrentes para poner en duda la repetición electoral que costó a las arcas públicas 200 millones de euros y tras la que el PSOE y Unidas Podemos suman diez escaños y un millón y medio de votos menos: «Para este viaje no hacían falta alforjas».

Casado fue especialmente crítico con la actitud pasota de Sánchez, al que acusó de seguir alimentando el «cordón sanitario» establecido por el PSOE sobre su formación en el 2003 con el pacto de Tinell, cuando el socialista Pasqual Maragall prefirió abrazar a la ERC de Carod Rovira para alcanzar la Generalitat. Fuentes próximas a la dirección confirman a La Voz que el domingo fue el propio Casado el que telefoneó a Sánchez para felicitarle por su victoria en las urnas, pero que este no contestó hasta el lunes, cuando le envió un mensaje de texto excusándose por no haber podido responder.

Dentro de las filas populares el exportavoz parlamentario Rafael Hernando ha reaccionado en su línea de trazo grueso habitual. En varios tuits ha señalado que Sánchez «se ha dado mucha prisa en intentar disimular su fracaso: tres diputados y 30 Senadores menos». También lo calificó como «un trilero que arruinará España en poco tiempo, y pronto bloqueará otra vez para llevarnos a elecciones».

Cs pide «una rectificación»

Y si el anuncio del preacuerdo para la coalición cogió al PP desprevenido, a Ciudadanos le sorprendió descabezado, al coincidir con la resaca de la dimisión de Albert Rivera tras 13 años al volante. El próximo líder de la formación naranja no será elegido oficialmente hasta dentro de cuatro meses, cuando se celebre un congreso extraordinario, pero todas las quinielas apuntan a Inés Arrimadas como la sucesora natural. La portavoz parlamentaria cree que aún hay «tiempo» para que Sánchez «rectifique», por lo que apeló a «la responsabilidad de PSOE y PP para llegar a un acuerdo moderado y constitucionalista con Cs», manifestó a través de Twitter.

Las posibles combinaciones para que Sánchez saque adelante la votación de investidura son varias y muy diversas, ya que la aritmética del Congreso que se constituirá el próximo 3 de diciembre es más compleja que nunca, pero los diez escaños de Cs pueden ser clave para que el candidato socialista no dependa de los independentistas catalanes.

Feijoo: «Supongo que nadie se va a fiar nunca más del candidato socialista»

 

F. B.

El presidente de la Xunta y líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, fue uno de los primeros en reaccionar al principio de acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos para conformar un Gobierno de coalición. Feijoo se mostró especialmente crítico con Sánchez, al que acusó de «entregarse a la política económica y al populismo de Podemos» en un momento especialmente difícil para un país inmerso en «una situación territorial crítica, con la amenaza permanente del independentismo catalán, y ante una situación económica también muy compleja», argumentó a la salida del cónclave celebrado ayer en Génova antes de emprender su regreso a Galicia.

El titular de la Xunta lamentó que el PSOE esté bajo la dirección de Pedro Sánchez al añorar la altura de miras y el sentido del Estado de históricos líderes socialistas como «Felipe González o Rubalcaba», con los que garantizó que, en una situación tan excepcional, ya se habrían puesto en contacto con la dirección del PP para «buscar un acuerdo» en favor de «la inmensa mayoría de españoles».

Feijoo también recordó las palabras de Sánchez este verano en las que aseguraba que no podría «dormir tranquilo» con Podemos en la Moncloa para denunciar el «engaño» del jefe del Gobierno en funciones, ya que ahora este le ofrece a Iglesias un asiento preferente en el Consejo de Ministros, cuando lo único que ha cambiado desde entonces es que el PSOE ha cedido su mayoría absoluta en el Senado y se ha dejado buen número de votos en las urnas: «Supongo que nadie se va a fiar nunca más del candidato socialista», dedujo.

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